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Mariología

HABLAR DE MARIA, NUNCA ES SUFICIENTE

Debo confesar que éste es uno de los temas más complicados para mí, pues me uno al pensar de los santos con respecto a que de María nunca se dirá lo suficiente, y es así que la complejidad no es por falta de información sino por abundancia de ella. La figura de María es además la que une a los católicos con los ortodoxos y es por último el puentecon el Islam, que no duda en concederle un puesto altísimo. Basta con señalar que en el Corán, Máryam es la única mujer recordada con su nombre, que se repite unas cuarenta veces. Sin embargo, hay en todo esto la motivación de que sea alabado el nombre de María, por parte de quienes aún dudan en hacerlo por miedo o recelo, o de aquellos que están resueltos a no hacerlo por creer – equivocadamente – que es contrario a lo que Dios quiere, y todo esto, para que al final, y a través de María, Jesucristo sea adorado como el Único Dios y Señor, y su Nombre sea exaltado como el único que se nos ha dado para poder salvarnos [1]


¿Por qué María? – Objeciones 

Existen aún muchos cristianos que se han convencido a sí mismos de que la devoción a María es una especie de accesorio de la fe, que puede estar como no estar. Resulta necesario explicarles de nuevo cómo el papel de María en el sistema cristiano de la fe no es ni mucho menos marginal o facultativo. Al respecto se presentan distintas objeciones que con un criterio básico de formación cristiana es posible superar:

  1. María “versus” Jesús

Es un error gigantesco el pensar que aquello que se le ofrece a María se le hurta a Jesús. Ciertamente en este equívoco ha caído toda la teología protestante, sin embargo, Benedicto XVI explicó, siendo el cardenal Ratzinger, quereconocerle a la Virgen el papel que el dogma, la tradición, la liturgia y la devoción le confieren, significa estar firmemente enraizados en la auténtica cristología. Y es que el Hijo ha querido compartir todo con la Madre, y así, no hay oposición alguna entre uno y otro, y menos aún habrá de “restársele” a Jesucristo la gloria por el hecho de cumplir la profecía que María hace de sí misma al reconocer quetodas las generaciones la llamaránbienaventurada[2]. Por otro lado, ¿qué oposición podría existir al entregarnos totalmente a aquella que sin reserva alguna habrá de decirnos siempre: “Haced lo que Él os diga”[3]
 

  1. “¿Dónde dice en la Biblia?”

Se sabe que una característica muy propia de ciertas denominaciones protestantes es el fundamentalismo bíblico, desde los Testigos de Jehová que aseguran haber existido desde los tiempos de Cristo fundamentándose en que Cristo al ascender a los Cielos dijo: “seréis mis testigos”[4], hasta aquellos evangélicos que piden la cita bíblica en donde aparezca la palabra “católico”. Esta objeción nace del “no” al concepto de Tradición. Olvidando que también la Escritura es Tradición: no cae del Cielo, como el Corán, sino que es fruto de obras humanas, aunque bajo inspiración divina, y hemos de tener siempre en mente que los Apóstoles no iban por los poblados repartiendo biblias sino transmitiendooralmente y por tradición[5] lo que de Cristo habían recibido.El culto mariano de los primeros cristianos se remonta a los tres primeros siglos, desde el arte paleocristiano que nos muestra ya en tumbas cristianas la imagen de la Virgen y el Niño, hasta la famosa oración del Sub tuum praesidium[6]que no puede remontarse a más allá del siglo III, probablemente en torno al año 250. 
 

  1. Los “hermanos de Jesús”

Veintiún siglos después aún siguen habiendo personas que al encontrarse con esta expresión en las Escrituras, siguen interpretando que María tuvo más hijos, y sobre esto – me parece – hay ya bastante literatura que explica hasta el cansancio el hecho de que el hebreo ´ah, puede significar al mismo tiempo hermano de sangre, hermanastro, primo o sobrino pero, también discípulo, aliado, miembro de la misma tribu y hasta prójimo en general, o de la misma ciudad o nación, y así, Abraham – por poner un ejemplo – llama “hermano” a su nieto Lot[7]. Pasando al Nuevo Testamento, san Pablo usa el término “hermano” casi 120 veces para designar una comunión espiritual o un lazo distinto al uterino y, con frecuencia, ni siquiera familiar. El asunto es que nos cuesta entender que la Escritura viene de un universo que no es el Occidente moderno, sino semítico, oriental, mediterráneo, donde la fraternidad no es restringida como la de nuestras familias mononucleares. 
Por otro lado, si María hubiera tenido más hijos, sería una cosa bastante sui generis que Jesús moribundo hubiera confiado su madre al discípulo. Finalmente, los evangelistas se refieren a Jesús con un título bastante interesante: “el Hijo de María”[8]. Entiéndase bien, que no se dice “uno” de los hijos de María, sino “el”, es decir el Único. Sobre esto, vale la pena aclarar el detalle de que en el mundo hebreo, el hijo nunca es indicado con el nombre de la madre, a menos que el padre haya muerto y la viuda no tenga más hijos

María, Madre de Dios 

Es probable que quienes no son católicos encuentren muchas dificultades para acercarse a María, y más de uno – a partir de la Revolución Protestante del siglo XVI – ha tratado de esparcir como veneno cierto desprecio hacia Ella. 

Lastimosamente este veneno de a poco se ha ido introduciendo también en la Iglesia, de manera que hay muchos católicos que ante la imagen de María sienten cierto recelo. Y es que, ante la Theotokos[9] hay quienes ven sólo una “hermana en la fe”. Desde la perspectiva católica efectivamente María es también“hermana”, pero en primer lugar, es “Madre”. Tarde o temprano y católicos o no, hay que entender que Jesucristo, moribundo en la cruz, no le dio a Juan una “hermana”, le diouna madre. Y a Ella no le dio un “hermano”, sino un hijo

Ha sido grande el esfuerzo que el Protestantismo ha hecho para difundir esta idea – siempre herética sin importar que estemos en tiempos ecuménicos – de que María no es Madre de Dios sino sólo de Jesús,y es sorprendente cómo esta idea ha calado en lo profundo del Cristianismo, desfigurando a fin de cuentas no a la Madre sino al Hijo, pues uno de los pilares de la doctrina cristiana (y no sólo católica desde luego) es el hecho de que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y así lo creen también quienes difunden esta idea, aunque no se hayan dado cuenta – o no hayan querido hacerlo – de que creer en las dos naturalezas de Cristo (Dios-hombre) y negarle el título deMadre de Dios a María, son dos posturas completamente contradictorias e insostenibles las dos al mismo tiempo. Así, de a poco también los cristianos nos hemos ido dando cuenta, de que entre Jesús y María existe una unión tan misteriosa y profunda, que se vuelve imposible atentar contra la Madre sin que redunde en el Hijo. 

María, Madre Nuestra 

“Si en ciertas teologías y eclesiologías de hoy María ya no encuentra sitio, la razón es simple y dramática: han reducido la fe a una abstracción. Y una abstracción no sabe qué hacer con una madre”[10] 

La historia ha sabido demostrar que los hombres han tenido siempre la necesidad de una Madre, con mayúscula, además de la que les da el registro civil, y cuando han dejado a un lado a la Madre celestial, inmediatamente han buscado otra. Y así, en el siglo XVIII que desemboca en la Revolución francesa – y que como toda revolución engendra el caos –, sobre todo con los que le siguen (XIX y XX) con el nacionalismo, terminan creando como “Madre” a la “Patria”, con mayúscula, como Gran Madre. A Ella, como en otros tiempos hicieron los religiosos, se dedicaron losnuevos monjes que son los militares. Es así como los perfiles de España o Francia fueron sustituyendo sus raíces cristianas en busca de otros dioses. Sin embargo, será imposible desarraigar el nombre de María sin trastocar lo más profundo de la sociedad, y así como ejemplo, tenemos la bandera de la Unión Europea (doce estrellas – como las de aquella Mujer del Apocalípsis [11] – en un fondo azul – de tono mariano por supuesto –) diseñada por Arséne Heitz, un devoto de la Virgen, de esos de rosario diario. Es singular además, el detalle de que la bandera azul con el círculo de las doce estrellas de adoptó oficialmente un 8 de diciembre de 1955, fiesta de la Inmaculada Concepción de María

No es suficiente citar aquél pasaje de Cristo agonizante en la Cruz donde se nos entrega a María como Madre y donde la Iglesia ve en Juan a toda la humanidad representada ¡no! Hace falta más bien comprender el papel de María en la Historia de la Salvación, cuestión que no pretendo abordar aquí dado que me he propuesto escribir un artículo y no un libro, sin embargo, habrá de ayudarnos un gran propagador de la devoción mariana – santo además –: 

“Digamos pues sin temor con San Bernardo, que nosotros tenemos necesidad de un mediador ante el Mediador mismo, y que María es la más capacitada para llenar este oficio caritativo; Jesucristo ha venido al mundo por medio de Ella, y es por medio de Ella como debemos llegar a Él. Si tememos ir directamente a Jesucristo nuestro Dios, por causa de su grandeza infinita, o a causa de nuestra bajeza, o por causa de nuestros pecados, imploremos osadamente la ayuda e intercesión de María nuestra Madre(…)”[12] 

Al igual que en las Bodas de Caná junto a Cristo y que en Pentecostés en medio de los discípulos recibiendo el Espíritu Santo, María ha permanecido y permanecerá siempre en compañía de la comunidad cristiana, desarrollando el papel de Madre y por tanto, la de no abandonar a sus hijos nunca

Conclusión, por así decirlo… 

Dado que el “tema de María” no puede concluirse propiamente, tan sólo quisiera decir que no es posible considerarse cristiano plenamente, si no es asumiendo a la Persona de Jesucristo en toda su plenitud, y esto incluye obligatoriamente aquél aspecto hermoso y polémico a la vez, de ser el Hijo de María. A pesar de que es inolvidable aquella dimensión violenta, del enigma de la historia que es el islamismo, si hay algo que podemos aprender es que, a diferencia de lo que ocurre en regiones cristianas, para un musulmán no sólo es impensable blasfemar, sino también ceder a una mínima falta de respeto, respecto a aquella que es la “madre de Jesús”. Como cristianos, es mucho lo que nos falta profundizar en torno a la figura de la Madre, y esto siempre debido a que es la forma más perfecta de interiorizar la figura del Hijo. 

Nuestra Señora habrá de ser llamadabienaventurada hasta el final de los tiempos. En María, todo nos lleva a Jesús, y quien llega a conocer a Jesucristo, habrá de encontrarse irremediablemente con la figura de María, la Madre del Señor, y tarde o temprano todo aquél que busca la Verdad con sincero corazón, terminará aceptando con san Lucas, que el Señor ha hecho en Ella grandes maravillas[13] . 
 

 


[1] Hch 4, 12

[2] Lc 1, 48

[3] Jn 2, 5

[4] Hch 1, 8

[5] 2Ts 2, 15

[6] “Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita”

[7] Gn 13, 8

[8] Mc 6,3

[9] Significando “Madre de Dios”. Título – en griego – reconocido oficialmente por la Iglesia a partir del Concilio de Éfeso en el 431, y respondiendo a la herejía de Nestorio que entendía en Jesús a una Persona distinta a la del Hijo de Dios.

[10] Card. Joseph Ratzinger. Informe sobre la fe, Cap. VII. Las Mujeres: Una Mujer

[11] Ap 12, 1

[12] San Luis María Grignion de Montfort. Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, 85

[13] Lc 1, 49

DE LA CONSAGRACION AL INMACULADO CORAZON DE MARIA

​Durante el pasado siglo, varios papas no sólo recomendaron la práctica de la consagración al Inmaculado Corazón de María, sino que la practicaron ellos mismos. Pío XII y san Juan Pablo II incluso consagraron a los pueblos del mundo al corazón de María.
Más recientemente, el papa Francisco recomendó esta práctica e imitó el ejemplo de sus predecesores al consagrar al mundo entero al Inmaculado Corazón de María.

Ante la multitud reunida en San Pedro para la consagración, explicó que María “nos lleva de la mano, como una madre, al abrigo del Padre, el Padre de la misericordia”.

La consagración a la Santísima Madre nos recuerda la estrecha conexión que tiene María con Jesús y cómo ella atesoraba todo lo que veía “en su corazón” (cf. Lucas 2:19 y 51).

El papa Benedicto XVI reflexionó sobre este profundo misterio durante la fiesta del Sagrado Corazón de María, donde dijo: “El corazón que más se asemeja al de Cristo es, sin duda alguna, el corazón de María, su Madre inmaculada, y precisamente por eso la liturgia los propone juntos a nuestra veneración”.

La consagración mariana es una manifestación externa que expresa nuestro deseo interior de seguir la voluntad de Dios y unir nuestro corazón con el Suyo.

No obstante, pocos conocen en qué consiste esta consagración o por dónde empezar siquiera. Aquí podrás encontrar unos recursos muy útiles; escoge aquel con el que tu corazón se sienta más cómodo.

Preparación

33 Días Hacia Un Glorioso Amanecer – Uno de los métodos más populares de consagración mariana en la actualidad; este libro escrito por el sacerdote Michael Gaitley te guiará durante 33 días de lecturas de 5 minutos para preparar tu corazón para la consagración al Inmaculado Corazón de María. Este método está basado en los escritos de san Luis de Montfort y está simplificado para que todo el mundo pueda participar.

Verdadera Devoción a la Santísima Virgen y Preparación para la Consagración Total – San Luis María de Montfort es famoso por ser el principal promotor de lo que él denomina “Consagración Total a Jesús a través de María”.

Se trata del enfoque tradicional utilizado por muchos otros desde la muerte del santo.

Estas dos obras incluyen numerosas oraciones, letanías y lecturas necesarias para la preparación de la Consagración Total. San Juan Pablo II era un ávido defensor de san Luis de Montfort e incluso aplicaba las palabras de Montfort en sus consignas papales.

Consecration.com (en inglés) – Un sitio web elaborado por la Milicia de la Inmaculada, una asociación internacional de fieles erigida por la Santa Sede; es un gran recurso para la consagración total a la María Inmaculada, eje central de la espiritualidad de san Maximiliano Kolbe.

Oraciones de Consagración

Después de haberte preparado junto con tu familia para la consagración al Inmaculado Corazón de María, aquí dispones de algunas oraciones que podrías usar. A menudo estas oraciones se pronuncian delante de una estatua de María.

Un acto solemne de consagración al Inmaculado Corazón de María – Papa Pío XII

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.

En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

[…]

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en Él todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a otro de la tierra, el eterno Magnificat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, el único donde pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.

Amén.

Consagración familiar a María siguiendo el espíritu de san Maximiliano Kolbe

Oh Inmaculada, Reina de los Cielos y de la tierra, vida, dulzura y esperanza nuestra, en este día nosotros, la familia (apellidos de la familia ), venimos ante ti para consagrarnos como posesión y propiedad tuyas. Alabamos a Dios por habernos reunido para entregarnos a ti, Madre nuestra, porque confiamos en las palabras de Jesús en la Cruz. “¡He ahí a tu Madre!”.

Te necesitamos, María, Madre de Dios, a ayudarnos a ser una verdadera familia católica. Sé parte de nuestra vida familiar. Repítenos las palabras que pronunciaste en Caná: “Haced lo que Él os diga”.

Ayúdanos a ignorar las faltas ajenas, a perdonar como Jesús nos perdonó y a amar al prójimo como Nuestro Señor nos pidió que amáramos.

Por favor, usa a nuestra familia para aplastar la cabeza de la serpiente. Pide a tu Esposo, san José, Protector de la Iglesia universal, que nos tenga en corazón y mente junto al Vicario de tu Hijo, el Papa __________. Hoy te conviertes en Reina de nuestros corazones y nuestro hogar. Que nuestro hogar se una “Ciudad de la Inmaculada”, donde reine el Sagrado Corazón de Jesús para siempre. Amén.

Consagración a María Inmaculada de san Maximiliano Kolbe
Oh Inmaculada, Reina del Cielo y de la tierra, refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima, a quien Dios confió la economía de la misericordia. Yo……. pecador indigno, me postro ante ti, suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y posesión tuya.

A ti, oh Madre, ofrezco todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad. Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva, para cumplir lo que de ti ha sido dicho: “Ella te aplastará la cabeza” y “Tú has derrotado todas las herejías en el mundo”. Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas me conviertan en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo, aumente en cuanto sea posible el bienaventurado Reino del Sagrado Corazón de Jesús.

Donde tú entras, oh Inmaculada, obtienes la gracia de la conversión y la santificación, ya que toda gracia que fluye del Corazón de Jesús para nosotros, nos llega a través de tus manos.

Ayúdame a alabarte, oh, Virgen Santay dame fuerza contra tus enemigos.

Consagración al Inmaculado Corazón de María por san Luis de Montfort

Yo, _________, pecador sin fe, renuevo y ratifico hoy en tus manos los votos de mi Bautismo, renuncio por siempre a Satanás, sus pompas y sus obras; y me entrego por completo a Jesucristo, Sabiduría Encarnada, para cargar mi cruz en pos de Él todos los días de mi vida y para ser más fiel a Él de lo que jamás he sido anteriormente.

En presencia de toda la corte celestial, yo te elijo a ti en este día como mi Madre. Entrego y consagro a ti, como tu esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes, tanto interiores como exteriores, e incluso el valor de todas mis buenas acciones, pasadas, presentes y futuras; dejándote a ti el entero derecho de disponer de mí y de todo lo que me pertenezca, sin excepciones, de acuerdo a tu parecer, por la mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad. Amén.

Fuente: aleteia.org

FUE LA VIRGEN CONCEBIDA EN GRACIA?

Que Cristo haya purificado a su Madre Santísima del Pecado Original, lo sabemos por los labios del Beato Pío IX, cuando proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción, por la Bula Ineffabilis Deus, el 8 de Diciembre de 1854. Seguir leyendo “FUE LA VIRGEN CONCEBIDA EN GRACIA?”

RAZONES PARA HONRAR A LA VIRGEN MARIA

Honrar la Virgen María en el mes de Mayo durante siglos ha sido una tradición católica en la que el pueblo de Dios ha permanecido fiel.

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SAN AGUSTIN (354-450 d.C.) Y LA EUCARISTIA

La Eucaristía , al igual que el Bautismo, es para san Agustín uno de los más grandes sacramentos de la Iglesia. Seguir leyendo “SAN AGUSTIN (354-450 d.C.) Y LA EUCARISTIA”

INMACULADA CONCEPCION

La Inmaculada Concepción de María Virgen -singular privilegio concedido por Dios, desde toda la eternidad, a Aquella que sería la Madre de su Hijo Unigénito, preside todas las alabanzas que le rendimos en la recitación de su Pequeño Oficio. Seguir leyendo “INMACULADA CONCEPCION”

LA VIRGEN MARÍA EN EL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

Dos hechos enigmáticos

1. Un primer hecho: Juan evita llamarla «María»

Un primer hecho que nos llama la atención al leer el evangelio de San Juan en busca de lo que nos dice de María, es que este evangelista ha evitado llamarla por el nombre de María. Juan nunca nombra a la Madre de Jesús por este nombre, y es el único de los cuatro evangelistas que evita sistemáticamente el hacerlo. Marcos trae el nombre de María una sola vez. Mateo cinco veces. Lucas trece veces: doce en su evangelio y una en los Hechos de los Apóstoles. Juan nunca. Seguir leyendo “LA VIRGEN MARÍA EN EL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN”

POR QUE UNA TEOLOGIA SOBRE LA VIRGEN?

En la doctrina de la Iglesia católica -en su teología, en su culto y en la vida de los fieles-,la Virgen María ocupa un lugar excepcional: Ella es la mujer asociada íntimamente al Verbo encarnado; es la Madre de Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, Redentor y Salvador del género humano. Es también la Madre espiritual de los hombres y miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia, quien la venera como Madre amantísima con afecto de piedad filial (cfr. Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.53). Seguir leyendo “POR QUE UNA TEOLOGIA SOBRE LA VIRGEN?”

DE LAS APARICIONES MARIANAS

Es este un tema, que da origen a muchas confusiones… En la web de la Santa sede, existe un extenso trabajo del P. Brian Moore, sobre las visiones, locuciones apariciones y revelaciones, del cual he tomado citas y conclusiones teológicas sobre esta materia. Seguir leyendo “DE LAS APARICIONES MARIANAS”

MARIA: MODELO Y MAESTRA DE FE

Tras meditar sobre diversos aspectos de la fe a través de la contemplación de la vida de algunas de las grandes figuras del Antiguo Testamento —Abraham, Moisés, David y Elías—, seguimos recorriendo esta historia de nuestra fe también de la mano de los personajes del Nuevo Testamento Seguir leyendo “MARIA: MODELO Y MAESTRA DE FE”

LOS PRIMEROS CRISTIANOS Y LA VIRGEN

San Cirilo de Alejandría con motivo del final del Concilio de Éfeso –año 431-,en el que se proclamó la Maternidad divina de María, nos dejó el más célebre elogio mariano de la antigüedad… Seguir leyendo “LOS PRIMEROS CRISTIANOS Y LA VIRGEN”

DUNS SCOTO Y EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

El Beato Juan Duns Escoto, Doctor Sutil y Mariano, sigue siendo en la historia de la mariología el gran teólogo medieval que, oponiéndose a la opinión normalmente mantenida por sus contemporáneos, fue el primero en demostrar no sólo la posibilidad teológica de la “Concepción inmaculada de María, sino que, además, aportó razones válidas de conveniencia para defender en María la efectiva y total exención de pecado original Seguir leyendo “DUNS SCOTO Y EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN”

RAZONES POR LAS QUE DECIMOS QUE MARIA PERMANECIO VIRGEN

La mayor parte de los grupos no católicos atacan mucho a la Virgen María principalmente negando su perpetua virginidad; esto es, aunque aceptan su virginidad antes del parto, niegan su virginidad en el parto y después del parto, señalando especialmente que nuestra Señora tuvo más hijos aparte de Jesús. Varios de los textos bíblicos que ellos utilizan para tener estas ideas son Mt 13,46-47 y Mc 3,31 donde se dice “Tus hermanos” o donde, según la interpretación no católica, hasta vienen los nombres de los hermanos carnales de Jesús: “José, Santiago, Judas y Simón” (Mt 13,56; Mc 6,3).

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ES NECESARIO CREER EN LAS APARICIONES DE LA VIRGEN?

Las apariciones son signo de la presencia de Dios en el mundo, pero no añaden nada a la Revelación. No son dogmas de fe y por tanto los católicos no están obligados a creer en ellas. Sin embargo, la Iglesia, tras largos procesos de discernimiento y verificación, ha reconocido algunas apariciones como válidas o dignas de fe; pero, no de fe divina, como el contenido de la Revelación, sino de fe humana.

Las apariciones son signo de la presencia de Dios en el mundo, pero no añaden nada al contenido de la Revelación

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INMACULADA CONCEPCION: ORIGEN DE LA CELEBRACION

En la Constitución Ineffabilis Deus de 8 de Diciembre de 1854, Pío IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María “en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original”. De esta manera proclamaba como dogma de fe de forma definitiva lo que la tradición popular había sostenido desde los comienzos de la Iglesia.

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