​Durante el pasado siglo, varios papas no sólo recomendaron la práctica de la consagración al Inmaculado Corazón de María, sino que la practicaron ellos mismos. Pío XII y san Juan Pablo II incluso consagraron a los pueblos del mundo al corazón de María.
Más recientemente, el papa Francisco recomendó esta práctica e imitó el ejemplo de sus predecesores al consagrar al mundo entero al Inmaculado Corazón de María.

Ante la multitud reunida en San Pedro para la consagración, explicó que María “nos lleva de la mano, como una madre, al abrigo del Padre, el Padre de la misericordia”.

La consagración a la Santísima Madre nos recuerda la estrecha conexión que tiene María con Jesús y cómo ella atesoraba todo lo que veía “en su corazón” (cf. Lucas 2:19 y 51).

El papa Benedicto XVI reflexionó sobre este profundo misterio durante la fiesta del Sagrado Corazón de María, donde dijo: “El corazón que más se asemeja al de Cristo es, sin duda alguna, el corazón de María, su Madre inmaculada, y precisamente por eso la liturgia los propone juntos a nuestra veneración”.

La consagración mariana es una manifestación externa que expresa nuestro deseo interior de seguir la voluntad de Dios y unir nuestro corazón con el Suyo.

No obstante, pocos conocen en qué consiste esta consagración o por dónde empezar siquiera. Aquí podrás encontrar unos recursos muy útiles; escoge aquel con el que tu corazón se sienta más cómodo.

Preparación

33 Días Hacia Un Glorioso Amanecer – Uno de los métodos más populares de consagración mariana en la actualidad; este libro escrito por el sacerdote Michael Gaitley te guiará durante 33 días de lecturas de 5 minutos para preparar tu corazón para la consagración al Inmaculado Corazón de María. Este método está basado en los escritos de san Luis de Montfort y está simplificado para que todo el mundo pueda participar.

Verdadera Devoción a la Santísima Virgen y Preparación para la Consagración Total – San Luis María de Montfort es famoso por ser el principal promotor de lo que él denomina “Consagración Total a Jesús a través de María”.

Se trata del enfoque tradicional utilizado por muchos otros desde la muerte del santo.

Estas dos obras incluyen numerosas oraciones, letanías y lecturas necesarias para la preparación de la Consagración Total. San Juan Pablo II era un ávido defensor de san Luis de Montfort e incluso aplicaba las palabras de Montfort en sus consignas papales.

Consecration.com (en inglés) – Un sitio web elaborado por la Milicia de la Inmaculada, una asociación internacional de fieles erigida por la Santa Sede; es un gran recurso para la consagración total a la María Inmaculada, eje central de la espiritualidad de san Maximiliano Kolbe.

Oraciones de Consagración

Después de haberte preparado junto con tu familia para la consagración al Inmaculado Corazón de María, aquí dispones de algunas oraciones que podrías usar. A menudo estas oraciones se pronuncian delante de una estatua de María.

Un acto solemne de consagración al Inmaculado Corazón de María – Papa Pío XII

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.

En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

[…]

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en Él todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a otro de la tierra, el eterno Magnificat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, el único donde pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.

Amén.

Consagración familiar a María siguiendo el espíritu de san Maximiliano Kolbe

Oh Inmaculada, Reina de los Cielos y de la tierra, vida, dulzura y esperanza nuestra, en este día nosotros, la familia (apellidos de la familia ), venimos ante ti para consagrarnos como posesión y propiedad tuyas. Alabamos a Dios por habernos reunido para entregarnos a ti, Madre nuestra, porque confiamos en las palabras de Jesús en la Cruz. “¡He ahí a tu Madre!”.

Te necesitamos, María, Madre de Dios, a ayudarnos a ser una verdadera familia católica. Sé parte de nuestra vida familiar. Repítenos las palabras que pronunciaste en Caná: “Haced lo que Él os diga”.

Ayúdanos a ignorar las faltas ajenas, a perdonar como Jesús nos perdonó y a amar al prójimo como Nuestro Señor nos pidió que amáramos.

Por favor, usa a nuestra familia para aplastar la cabeza de la serpiente. Pide a tu Esposo, san José, Protector de la Iglesia universal, que nos tenga en corazón y mente junto al Vicario de tu Hijo, el Papa __________. Hoy te conviertes en Reina de nuestros corazones y nuestro hogar. Que nuestro hogar se una “Ciudad de la Inmaculada”, donde reine el Sagrado Corazón de Jesús para siempre. Amén.

Consagración a María Inmaculada de san Maximiliano Kolbe
Oh Inmaculada, Reina del Cielo y de la tierra, refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima, a quien Dios confió la economía de la misericordia. Yo……. pecador indigno, me postro ante ti, suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y posesión tuya.

A ti, oh Madre, ofrezco todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad. Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva, para cumplir lo que de ti ha sido dicho: “Ella te aplastará la cabeza” y “Tú has derrotado todas las herejías en el mundo”. Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas me conviertan en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo, aumente en cuanto sea posible el bienaventurado Reino del Sagrado Corazón de Jesús.

Donde tú entras, oh Inmaculada, obtienes la gracia de la conversión y la santificación, ya que toda gracia que fluye del Corazón de Jesús para nosotros, nos llega a través de tus manos.

Ayúdame a alabarte, oh, Virgen Santay dame fuerza contra tus enemigos.

Consagración al Inmaculado Corazón de María por san Luis de Montfort

Yo, _________, pecador sin fe, renuevo y ratifico hoy en tus manos los votos de mi Bautismo, renuncio por siempre a Satanás, sus pompas y sus obras; y me entrego por completo a Jesucristo, Sabiduría Encarnada, para cargar mi cruz en pos de Él todos los días de mi vida y para ser más fiel a Él de lo que jamás he sido anteriormente.

En presencia de toda la corte celestial, yo te elijo a ti en este día como mi Madre. Entrego y consagro a ti, como tu esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes, tanto interiores como exteriores, e incluso el valor de todas mis buenas acciones, pasadas, presentes y futuras; dejándote a ti el entero derecho de disponer de mí y de todo lo que me pertenezca, sin excepciones, de acuerdo a tu parecer, por la mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad. Amén.

Fuente: aleteia.org