Esta es una cuestión que no pocos cristianos hemos tenido que enfrentar, sobre todo en una época en que el auge del feminismo termina muchas veces cruzando la línea de “lo justo”, para radicalizarse en una especie de dictadura “anti-hombre”. Sin embargo, a la pregunta principal la respuesta sería “NO”, la Biblia no es sexista.

Dos palabras importantes: eiségesis y exégesis

¿El contexto histórico de la Biblia se desarrolla en un florecimiento de culturas que han tratado a la mujer con poca o ninguna dignidad?

Sí, en muchos casos. Habiendo entendido esto, la Biblia es la Palabra de Dios y debe ser vista y estudiada desde una perspectiva elevada por encima de nuestra cultura moderna o ideología personal. Así, muchos de los que consideran que la Biblia es sexista, la observan tratando de probar su propia opinión, lo que conocemos con el nombre de eiségesis; lo que es ciertamente una lectura equivocada de las Escrituras. La eiségesis “lee” las Escrituras con nuestras ideologías y percepciones preconcebidas, mientras que lo adecuado es que leamos las Escrituras a través de la exégesis (que significa “guiar”).

A través de la exégesis podemos leer en la Biblia la apropiada intención de Dios, tomando en cuenta el contexto cultural de un pasaje bíblico, la fecha en que fue compuesto, las estructuras literarias, juegos de palabras, notas con respecto al autor del Libro y el público al que está dirigido, cuestiones de traducción y un largo etcétera. La correcta interpretación de la Biblia toma tiempo y mucha atención a los detalles, libre de orgullos, actitudes o creencias personales, sin importar que tan válidas parezcan.

Entrando en materia…

Es difícil tratar este tipo de acusaciones contra la Biblia, sin tener en mente un pasaje en el cual trabajar. Como lo dije antes, el contexto de un pasaje bíblico es esencial para entender el significado pretendido por el autor. Para propósitos didácticos, tomemos el pasaje de san Pablo que más suele convertirse en manzana de discordia con respecto a este tema:

“(…) las mujeres cállense en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra; antes bien, estén sumisas como también la Ley lo dice. Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa; pues es indecoroso que la mujer hable enla asamblea.”[1]

Después de una leída rápida de un pasaje bíblico como éste, casi cualquier lector moderno podría juzgar rápidamente a san Pablo como un sexista y – por defecto – a la Biblia de ser casi misógina. Luego habrá gente quepodrá decir, “bueno, así era la cultura antes… las mujeres no tenían derechos.”

El problema con expresarlo así, es que ocasiona que algunas personas se digan a sí mismas, “Bueno, entonces la biblia está caducada,” o “yo puedo escoger qué pasaje bíblico se aplica a mí, y el resto es irrelevante.”

En otras palabras, deja a la Palabra inspirada de Dios al juicio personal y asume además que tiene errores. Ambas conclusiones son incorrectasy sumamente peligrosas en nuestro camino de vida cristiana.

Si analizamos más de cerca el versículo, y si entendemos mejor qué es lo que sucedía en las iglesias de Corinto en ese tiempo, las palabras de San Pablo no parecerían “sexistas”, sino más bien prácticas y necesarias debido a la situación.

Verán, durante ese tiempo las asambleas en la iglesia de Corinto tenían un estilo de adoración bastante “emocional”– por así decirlo – de manera que eran fácilmente barridos en la emoción del Espíritu, sin una firme formación en la fe, enraizada en la oración (algo así como muchas nubes de algodón pero nada de sustancia).

San Pablo trataba de darles unas sugerencias prácticas para ayudarles a mantener el orden y la profundidad en la oración. Esta es la razón por la cual, leer sólo un versículo o dos (como los citados anteriormente) y no el pasaje completo, puede ser peligroso.

Si abrimos la Biblia y leemos los versículos anteriores, nos daremos cuenta de que antes de hablar acerca de las mujeres en los versículos 34 y 35, da directrices específicas a la gente con respecto al tema de hablar en lenguas (27-28) y profetizar (29-33). Por tanto, como podemos ver en (1 Corintios 11, 5) San Pablo no está en absoluto en contra de las mujeres que profetizaban; está tratando de ayudar a los líderes de la iglesia a mantener el espíritu de respeto y reverencia durante la predicación y la adoración.

Cualquier persona tratando de insinuar que San Pablo es “sexista”, no ha comprendido ni un poco sobre el contexto de sus Cartas. De hecho, San Pablo se muestra sumamente preocupado por la igualdad de hombres y mujeres como hijos de Dios. Lo que no quiere decir que el hombre y la mujer no tengan distintos roles dentro del plan de salvación de Dios (que de hecho los tienen, y muy diferentes), pues ningún rol es más importante que el otro.

Sobre otras cuestiones

Con respecto a aquellas personas que se rasgan las vestiduras (así es, no podía faltar esta expresión) porque el sacerdocio es sólo para varones, deberían recordar que en el Reino de los Cielos, son los santos los considerados mayores y no los ministros ordenados.

¡Muchos de nuestros grandes santos son mujeres! De hecho, deberíamos siempre recordar el gran detalle de que la Reina del Cielo, la Bienaventurada Virgen María, es mujer.

Pero entonces, ¿por qué existen estos conceptos errados?

Bueno, no seamos tan duros con aquellas personas que tienen cierta facilidad para juzgar o etiquetar algo como “sexista”. La gente puede serlo (sexista), pero Dios no. Muchas veces es un simple problema de traducción(es). Debemos recordar que estamos leyendo traducciones de traducciones cuando de la Biblia se trata. Muchas veces habrá una frase que no puede ser traducida al idioma (una expresión conocida para un grupo específico en una época específica) de una forma limpia nítida con el sentido en que era utilizada hace miles de años. Las traducciones se esfuerzan por capturar la intención y no solamente la materia. La percepción moderna de la Biblia como “sexista”, suele venir, por lo general, de gente con buenas intenciones, pero una formación muy pobre.

En Cristo tenemos el retrato de un Hombre que tiene el respeto más alto por la mujer, constantemente elevándolas y revelando su dignidad a todos (al respecto estos pasajes son recomendadísimos)[2]

Conclusión

Creo que lo más importante es que no hagamos decir a la Biblia cosas que no dice, y en esto es necesario deshacernos de perjuicios e ideologías al momento de comprender lo que tal o cual pasaje quiere transmitir. En otras palabras, quien está ciega y neciamente

convencido de que “la Biblia es un invento”, “la Iglesia es corrupta” y “Dios no existe” o “es un ser etéreo y desconocido”, ténganlo por seguro, que no bastarán las explicaciones y argumentos, pues a este tipo de personas NO les interesa la verdad, sino sencillamente seguir alimentando sus prejuicios a costa de vivir una mentira. Para todo lo demás, la ignorancia se quita leyendo.

NOTAS
[1]1Cor. 14, 34-35
[2]Jn. 4, 4-28 : 8, 2-11

fuente: ReL