1. La confesión de fe de los mormones tiene una apariencia cristiana, pero sus doctrinas se distancian de la fe que confiesan todas las Iglesias cristianas.

Hay unos mínimos para considerar “cristiano” a un movimiento según sus doctrinas. Básicamente, lo que se exige es que, siguiendo la Biblia, confiese al Dios trinitario, la encarnación del Verbo eterno en Jesús y el bautismo como medio de incorporación a Cristo. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IJSUD) presenta sus creencias básicas en los denominados “Artículos de fe”, 13 puntos doctrinales que, a juicio de cualquier lector, parecen totalmente asumibles por un cristiano. De hecho, los mormones defienden que son cristianos.

Sin embargo, si miramos con atención la doctrina que tiene la IJSUD sobre Dios, vemos que, aunque sus Artículos de fe parecen traslucir una fe trinitaria apropiada (el primero es: “Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo”), no se trata del mismo Dios en el que creemos los cristianos, ya seamos católicos, anglicanos, ortodoxos o protestantes.

En realidad, la doctrina mormona es en el fondo un politeísmo, ya que las personas de la Trinidad tienen categoría diversa, y han llegado a ser “dioses” por un proceso evolutivo de divinización. Por eso también los hombres pueden llegar a ser dioses: “Dios fue hombre antes de ser Dios, nosotros también seremos dios”, dice uno de sus autores. Uno de los fundadores de la IJSUD afirmó lo siguiente en un discurso: “Si cogiéramos un millón de planetas como este, y el número de sus partículas, encontraríamos que hay más dioses que partículas de materia en todos esos planetas y mundos”.

Artículo de Vicente Jara: “Las creencias mormonas: politeístas y anti-creacionistas”

2. La Santa Sede ha dejado claro que la Iglesia católica no acepta como válido el bautismo administrado por los mormones, porque en el fondo está el politeísmo.

En el año 2001 la Congregación para la Doctrina de la Fe, a la pregunta que le habían hecho varios obispos del mundo sobre la validez del bautismo administrado por la IJSUD, contestó afirmando que no es válido. Ante la extrañeza que puede causar esta respuesta, por el bautismo con agua y con la fórmula tradicional, el teólogo Luis F. Ladaria escribió un largo artículo explicando las razones fundamentales.

Entre ellas, la más importante es de raíz: “no hay una verdadera invocación de la Trinidad porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, según la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, no son tres personas en las que subsiste la única divinidad sino tres dioses que forman una divinidad. Cada uno es diferente del otro, aunque existen en armonía perfecta”. Y esto lo dice basándose en los textos dogmáticos de la IJSUD.

Más adelante señala que “la divinidad ha tenido origen cuando los tres dioses decidieron unirse y formar precisamente la divinidad para obrar la salvación del hombre”, y de esta manera Dios y el hombre tienen la misma naturaleza. La única diferencia entre ellos es de carácter evolutivo: “Dios Padre es un hombre exaltado, natural de otro planeta, que ha adquirido su status divino por una muerte parecida a la humana, camino necesario para la divinización”. Y no sólo eso: Dios Padre ha tenido parientes, e incluso tiene una consorte, una Diosa Madre. Esto no sólo se aparta de la recta fe cristiana, sino que se pone también a mucha distancia del islam y el judaísmo, fuera de la órbita de la fe en un único Dios.

Respuesta de la CDF sobre la validez del bautismo mormón
Artículo de Luis F. Ladaria sobre el bautismo mormón

Artículo de Luis Santamaría: ¿Son cristianos los mormones?

3. Un problema fundamental que plantea el mormonismo es la revelación divina, que no sólo estaría en la Biblia, sino también en el Libro de Mormón.

Dice el 8º artículo de fe de la IJSUD: “Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente; también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios”. Aquí se observa que, junto a la Biblia, se pone en el mismo nivel de importancia doctrinal la nueva revelación obtenida de Dios por parte del fundador de la secta, el profeta Joseph Smith, en el siglo XIX en los EE.UU. En su actividad proselitista los misioneros mormones insisten en la centralidad de la Biblia, para acercarse a los cristianos con mayor facilidad, pero está comprobado que después todo gira en torno al Libro de Mormón, subtitulado así: “Otro testamento de Jesucristo”.

En este libro, cuyo “hallazgo” físico por parte de Smith es una historia que no está probada científicamente, se cuenta una especie de historia de la salvación paralela que pone en el centro a Norteamérica, que habría sido colonizada en los tiempos del Antiguo Testamento por tribus de Israel y que, en el momento central de la historia, habría sido visitada por Jesucristo, que tendría para ella un lugar especial en su misión salvífica. Los arqueólogos y estudiosos mormones han pretendido demostrar la veracidad de los hechos relatados en esta nueva revelación, mientras que algunos autores defienden que se trata de un plagio de una novela pseudohistórica.

Artículo de Vicente Jara: “El Libro de Mormón es un documento históricamente falso”
Artículo de Vicente Jara: “El fundador de los mormones engañó con el Libro de Abraham”
Artículo de Vicente Jara: “La Pascua de los mormones”
 
4. Como otras sectas de impronta cristiana, la IJSUD considera que la revelación está abierta, y por eso no puede asegurarse una tradición doctrinal.

Los mormones consideran a su movimiento “la Iglesia restaurada”, algo querido por Dios tras el fracaso de las Iglesias cristianas históricas. Y en esta convicción influye fuertemente un principio teológico que resumen en su 9º artículo de fe: “Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios”. Esto quiere decir que, para la IJSUD, Dios no lo ha revelado todo en Jesucristo, como creemos los cristianos. La revelación, para los cristianos, concluyó con la muerte del último apóstol, y tras la Escritura está el tiempo de la Tradición.

Esto puede verse también con claridad en la nomenclatura usada en la secta, donde se habla como los “doce apóstoles” al Quórum o cúpula suprema de los mormones. Observemos que no se autodenominan “sucesores de los apóstoles”, como sucede en la Iglesia católica y en otras comunidades cristianas con los obispos, sino “apóstoles” directamente. Al presidente de la IJSUD lo denominan profeta y lo consideran supremo revelador en la actualidad del designio divino. Por eso la revelación está abierta y pueden cambiar cosas sustanciales en la doctrina mormona, como de hecho ha sucedido en la historia.

Artículo sobre los mormones de Apologética Católica
 
5. La praxis litúrgica mormona también se separa del cristianismo, con ritos ajenos a la fe en Jesús, como los sacramentos que celebran por los muertos.

Por un lado, los mormones tienen una serie de ritos públicos, como el bautismo, la reunión sacramental y la Cena, además de la imposición de manos para tener el sacerdocio de Melquisedec, o el matrimonio ordinario. Por otro lado, están los ritos privados, reservados sólo para los que tengan un grado determinado de iniciación, y que se celebran en sus Templos, como el matrimonio sellado (que une para la eternidad) o dos curiosos ritos extraños al cristianismo: el bautismo por los muertos y el matrimonio por los muertos. Estas celebraciones son necesarias para poder “ascender” en la gloria en ese politeísmo que hemos comentado antes.

De estos últimos ritos proviene el afán mormón por la genealogía y el estudio de los ancestros. Necesitan saber quiénes son sus antepasados para poder celebrar por ellos, de forma vicaria, esos ritos, y así puedan aquéllos beneficiarse de sus efectos especiales en el cielo. La Santa Sede también ha dicho alguna palabra sobre esto, exhortando a las parroquias y diócesis para que no permitan la copia de libros sacramentales por parte de la institución mormona que se dedica a microfilmar documentación antigua en todo el mundo.

Artículo “Los mormones y los archivos de la Iglesia católica”

fuente: aleteia.org