padre Henry Vargas Holguín

Los principales 21 dogmas o las verdades de fe de obligada aceptación en la Iglesia están condensados en el Credo de los Apóstoles.

Nosotros lo llamamos Credo por ser la primera palabra de la fórmula latina: “ Credo in unum Deum…”; pero más científicamente se llama Símbolo, que en griego significa resumen y/o contraseña.

Porque el Credo es un resumen de las verdades principales que profesamos los católicos, y porque además es el distintivo de nuestra religión ante cualquier otra.

El Credo de los Apóstoles fue retocado por los Concilios de Nicea (año 325) y Constantinopla (año 381) para aclarar la doctrina revelada frente a las herejías que entonces empezaban a aparecer.

Los Padres de la Iglesia consideraron herejía toda creencia que negara el carácter trinitario de la Divinidad (el gnosticismo, el arrianismo, el pelagianismo, entre otros).

En el Credo de Nicea se expresó explícitamente esta doctrina. Todos y cada uno de los artículos del Credo son artículos de fe, y dogmas, para los católicos; y de cada verdad dogmática del credo, derivan otros subdogmas, o verdades de fe inherentes.

La Iglesia católica reconoce un total de 44 dogmas -o verdades de fe- agrupados en ocho grandes temas; y que son una explicitación de los 21 dogmas del credo: Dios, Jesucristo, la creación del mundo, el ser humano, María, el Papa y la Iglesia, los sacramentos y las realidades escatológicas.

Por motivos de espacio menciono algunos de los dogmas derivados, entre paréntesis; y, como es obvio, no están todos, así como tampoco su respectivo trasfondo histórico.

1. CREO EN UN SOLO DIOS (Creemos en un solo Dios. Aunque es Trinidad, no son tres dioses. En Dios hay tres personas: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo (1 Juan 5:7,8) y cada una de ellas posee la esencia divina que es la misma. La Unidad de Dios es trina y la trinidad es una: “No existe más que un único Dios” (Juan 17:3)).

2. PADRE TODOPODEROSO (La primera divina persona de la Santísima Trinidad. Las tres divinas personas constituyen un único y común principio de la creación; es decir todas las operaciones de Dios ad extra son comunes a las tres divinas personas).

3. CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA, DE TODO LO VISIBLE Y LO INVISIBLE (Todo cuanto existe fuera de Dios ha sido sacado de la nada por Dios en cuanto a la totalidad de su sustancia. Dios fue movido por su bondad a crear libremente el mundo. El mundo ha sido creado para su gloria. Dios creó un mundo bueno. Al Padre se le apropia la obra de la creación).

4. CREO EN UN SOLO SEÑOR, JESUCRISTO, HIJO ÚNICO DE DIOS (La segunda divina persona de la Santísima Trinidad, a quien se le apropia la obra de la redención. Este dogma dice que Jesucristo posee la infinita naturaleza divina con todas sus infinitas perfecciones).

5. NACIDO DEL PADRE ANTES DE TODOS LOS SIGLOS: DIOS DE DIOS, LUZ DE LUZ, DIOS VERDADERO DE DIOS VERDADERO (La segunda divina persona procede de la primera por generación y guarda con ella la relación de Hijo a Padre).

6. ENGENDRADO, NO CREADO, DE LA MISMA NATURALEZA DEL PADRE, POR QUIEN TODO FUE HECHO (La unidad de la naturaleza humana con la naturaleza Divina, en la persona de Jesús se llama unión hipostática. Dicha unión tuvo lugar en el instante mismo de la concepción y ésta unión no cesará nunca. Jesús posee dos naturalezas que no se transforman ni se mezclan. Cristo es poseedor de una íntegra naturaleza divina y de una íntegra naturaleza humana: la prueba está en los milagros y en el padecimiento. “Él es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. (Colosenses 1,15-16)).

7. QUE POR NOSOTROS LO HOMBRES, Y POR NUESTRA SALVACIÓN BAJÓ DEL CIELO (El hijo de Dios se hizo hombre para redimir a los hombres, porque Dios no redime lo que no asume. El hombre caído no podía redimirse a sí mismo. Cristo es legislador y juez de los hombres).

8. POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO SE ENCARNÓ DE MARÍA, LA VIRGEN, Y SE HIZO HOMBRE (María es verdadera Madre de Dios. María fue concebida sin mancha de pecado original (Inmaculada Concepción). María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto (Perpetua Virginidad). María fue asunta al cielo en cuerpo y alma (Asunción de María)).

9. POR NUESTRA CAUSA FUE CRUCIFICADO EN TIEMPOS DE PONCIO PILATO (Solamente un acto libre por parte del amor divino podría restaurar el orden sobrenatural, destruido por el pecado original. Cristo se inmoló a sí mismo en la cruz en verdadero sacrificio. Cristo nos rescató y reconcilió con Dios por medio del sacrificio de su muerte en la cruz ya que el Dios-Hombre Jesucristo es Sumo Sacerdote. Cristo mereció ante Dios recompensa por su pasión y muerte. Se hace mención de un Jesús histórico relacionándolo con un personaje igualmente histórico).

10. PADECIÓ Y FUE SEPULTADO, Y RESUCITÓ AL TERCER DÍA, SEGÚN LAS ESCRITURAS (Después de su muerte, Cristo, con el alma separada del cuerpo, bajó al lugar de los muertos. Al tercer día después de su muerte, Cristo resucitó glorioso de entre los muertos).

11. SUBIÓ AL CIELO, Y ESTÁ SENTADO A LA DERECHA DEL PADRE (Cristo subió en cuerpo y alma a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre (Marcos 16:19; Lucas 24:50-51; Hechos 1:9-11; y Efesios 4:7-13).

12. DE NUEVO VENDRÁ CON GLORIA PARA JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS (Al fin del mundo, Cristo, rodeado de majestad, vendrá de nuevo para juzgar a los hombres. A este regreso de Cristo se le llama Parusía. Todos los muertos resucitarán con sus cuerpos en el último día. Los muertos resucitarán con el mismo cuerpo que tuvieron en la tierra. Aquí se incluyen las realidades del cielo, purgatorio e infierno. “No se asombren de esto: llega la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán mi voz. Los que hicieron bien saldrán y resucitarán para la vida; pero los que hicieron mal resucitarán para la condenación” (Jn. 5, 28-29)).

13. SU REINO NO TENDRÁ FIN (La inauguración del reino del Mesías comenzó sentándose Él a la derecha del Padre, cumpliéndose la visión del profeta Daniel respecto del Hijo del hombre: “A él se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás” (Dn 7, 14)).

14. CREO EN EL ESPÍRITU SANTO, SEÑOR Y DADOR DE VIDA. (La tercera divina persona de la Santísima Trinidad. Al Espíritu Santo se le apropia la obra de la santificación. El Espíritu Santo que da la vida espiritual o la vida de Dios mediante la Gracia a través de los sacramentos. Para el comienzo de la fe y la salvación es absolutamente necesaria la gracia sobrenatural. La gracia santificante santifica el alma. La gracia santificante convierte al justo en amigo de Dios).

15. QUE PROCEDE DEL PADRE Y DEL HIJO. (El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, como de un solo principio y por medio de una única espiración (soplo de amor). El Espíritu Santo es ‘enviado’ por el Padre y por el Hijo, como también ‘procede’ de ellos. Por esto se llama ‘el Espíritu del Padre’ (P.e., Mt 10, 20; 1 Cor 2, 11; Jn 15, 26), pero también ‘el Espíritu del Hijo’ (Gal 4, 6), o ‘el Espíritu de Jesús’ (Hech 16, 7), porque Jesús mismo es quien lo envía (Cfr. Jn 15, 26)).

16. QUE CON EL PADRE Y EL HIJO RECIBE UNA MISMA ADORACIÓN Y GLORIA. (Las relaciones en Dios se identifican realmente con la esencia divina. En Dios todo es uno, mientras no exista oposición relativa. Las tres divinas personas coexisten armónicamente, es lo que se llama la pericóresis trinitaria: La mutua inhabitación y la reciproca compenetración.

17. QUE HABLÓ POR LOS PROFETAS. (En la antigua alianza Dios colmó a hombres y mujeres con el Espíritu Santo, de modo que alzaran su voz en favor de Dios, hablaran en su nombre y prepararan al pueblo para la llegada del Mesías. En la antigua alianza Dios escogió hombres y mujeres que estuvieran dispuestos a dejarse convertir por Él en guías y amonestadores de su pueblo. Fue el Espíritu de Dios el que habló por boca de Isaías, Jeremías, Ezequiel y los demás profetas. Juan el Bautista, el último de estos profetas, no sólo predijo la llegada del Mesías. Se encontró con Él y lo proclamó como el liberador del poder del pecado. El Espíritu Santo es el autor de la Sagrada Escritura: “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16-17).

18. CREO EN LA IGLESIA, QUE ES UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA. (La Iglesia fue fundada por Jesucristo: el Dios-Hombre. Cristo instituyó la Iglesia para continuar en todos los tiempos su obra salvadora. Cristo dio a su Iglesia una constitución jerárquica. Cristo constituyó al Apóstol San Pedro como primero entre los apóstoles y como cabeza visible de toda la Iglesia, confiriéndole inmediata y personalmente el primado de jurisdicción (Primado de Pedro). Los poderes jerárquicos concedidos a los apóstoles se transmitieron a los obispos (sucesión apostólica). Por institución de Cristo, San Pedro tendrá en todos los tiempos sucesores de su primado de jurisdicción sobre toda la Iglesia. Los sucesores de San Pedro en el primado son los obispos de Roma).

19. CONFIESO QUE HAY UN SOLO BAUTISMO PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. (El bautismo es un verdadero sacramento instituido por Cristo. El Bautismo confiere la gracia de justificación, es la puerta a la vida de la gracia. El Bautismo produce la remisión de todas las penas debidas por el pecado,tanto las eternas como las temporales. Es necesario recibir el Bautismo para la Salvación, aunque para las personas de otras religiones hay otras vías extraordinarias de salvación. “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos a todas las personas, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28,19)).

20. ESPERO LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS. (El hombre está formado por cuerpo material y alma espiritual. La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios que no es un Dios de muertos sino de vivos (Mc 12,27). Jesús nos ayuda a sustentar la fe en la resurrección en la fe en su propia persona: “Yo soy la resurrección y la vida” (Jn. 12,27)).

21. LA VIDA DEL MUNDO FUTURO. (La certeza de que cuando llegue el momento de la resurrección final, podamos vivir la eternidad en la presencia de Dios y de todos los santos. El cielo es el lugar de la eterna felicidad donde Dios recompensa a los justos: “Venid benditos de mi padre, a poseer el reino que os tengo preparado desde el principio del mundo (Mt. 25, 34).