La oración

“La oración es una efusión de cariño hacia Dios, un devoto y familiar dialogo con Él, un descanso de la mente iluminada desde el alto que trata de gozar de Él cuanto más es posible. La oración también es el solicitar los bienes temporales necesarios a la vida presente pero los que los piden al Señor con verdadero espíritu cristiano, siempre subordinan la propia a Su voluntad, aun cuando si el rezar los empuja únicamente la necesidad: sólo el Padre celestial sabe qué realmente nos es necesario en el orden temporal. La oración es la acción de gracias, es decir, reconocer los beneficios recibidos y ofrecer en cambio a Dios todas nuestras obras, de manera que nuestra oración sea continua”.

 

La contrición

“¿Cómo debe ser la contrición por el pecado? Escucha al salmista: “Un espíritu contrito es sacrificio a Dios, un corazón quebrantado y humillado. Dios, tú no desprecias”, (Sal 51,19). En estas palabras son indicadas la compunción de espíritu por los pecados, la reconciliación del pecador, la contrición universal por todos los pecados y la humillación continua del pecador arrepentido. El espíritu del penitente, cuando es lacerado y cubierto de heridas, es un holocausto agradable a Dios. Él se reconcilia con el pecador y el pecador con Él.”

“Con la gracia es el mismo Espíritu Santo que como un esposo se une al alma que el amor penitente ha purificado. Bodas divinas de la cual nace el cristiano, heredero de la vida eterna. Por tanto podemos decirle al Hijo de Dios: “He nos aquí, nosotros somos tus huesos y tu carne.” ¡Señor Jesús, piedad de nuestra debilidad, perdónanos por nuestros pecados! Piedad de nosotros, miembros tuyos, oh Señor; tiéndenos la mano fraterna, para que cada día de la vida terrenal sea un paso adelante en nuestro peregrinar hacia la Casa celestial. Haz que nosotros pecadores nos acerquemos a Ti, que Te escuchamos. ¡Dígnate a acogernos contigo y confortarnos en la Mesa de la vida eterna!”.

 

La Fe

“La fe es la virtud principal y quién no cree es parecida a aquellos Judíos que en el desierto se rebelaron a Moisés. Sin la fe no se entra en el reino de Dios, ésta es la vida del alma. El cristiano es el que, con el ojo del corazón iluminado por la fe, intuye los misterios de Dios y hace pública profesión.
La fe verdadera es acompañada por la caridad. Creer en Dios para el cristiano, no significa nada mas creer que Dios existe y ni siquiera creer que Él es verdadero, significa creer queriendo, creer abandonándose en Dios, uniéndose y conformándose a Él”.

 

La esperanza

“La esperanza es la espera de los bienes futuros… A la desesperación falta la fuerza para progresar porque quien ama el pecado no puede esperar en la gloria futura. Sin embargo se necesita que la esperanza no se convierta en presunción, sino que sea acompañada por el temor, que es principio de sabiduría. Nadie en efecto puede llegar a gustar la dulzura de la sabiduría si primero no prueba la amargura del temor. Hasta que el hombre espera. Dios le concede el perdón, la gracia; si el hombre se arrepiente sus pecados, puede esperar la dulzura del perdón”.

 

El amor

san_antonio_padua“Hay un solo amor hacia Dios y el prójimo:
es el Espíritu Santo, porque Dios es
amor. El amor, San Agustín dice, ha tenido de Dios esta norma: que nosotros amemos de todo corazón Dios por Él mismo y al prójimo como a nosotros mismos; es decir por el mismo objetivo y por el mismo motivo por el cual amamos a nosotros mismos, por lo tanto en el bien.

¡Como es grande el amor de Dios por nosotros! Él nos manda a su Hijo unigénito para que nosotros Lo amemos, sin el cual, vivir es morir ya que quien no ama permanece en la muerte. Si Dios nos ha amado tanto de darnos a su Hijo predilecto, por el cual todo ha sido hecho, también nosotros tenemos que amarnos los unos a los otros”.

“Tenemos que creer firmemente y abiertamente confesar que el mismo cuerpo que nació de la Virgen, fue colgado en la cruz, yació en el sepulcro, resucitó el tercer día, subió a la derecha del Padre, es el mismo cuerpo dado por Jesús como alimento a los Apóstoles y el mismo que la Iglesia consagra cada día y les distribuye a los fieles.

Sobre el altar, bajo las señales del pan y el vino, esta presente Jesús mismo, revestido de la humana carne con la que se ofreció al Padre divino y también ahora se ofrece cotidianamente. Quien lo recibe es colmado de todo bien: las tentaciones son apagadas, las amarguras se cambian en alegrías y la piedad encuentra su alimento”.

 

La Cruz

“El cristiano debe apoyarse a la Cruz de Cristo como el viajante se apoya al bastón cuando emprende un largo viaje. Tiene que tener bien imprimida en la mente y en el corazón la Pasión de Cristo porque solamente de tal manantial deriva la palabra de la vida y la paz, de la gracia y de la verdad. ¡Dirijamos nuestros ojos a Jesús, al Señor nuestro clavado a la Cruz de salvación! Crucifiquemos nuestra carne a su Cruz mortificando nuestros sentidos; lloremos por las iniquidades que hemos cometido y por aquellas de nuestro prójimo”.

 

El alma

“En contacto con el Espíritu Santo el alma pierde poco a poco sus manchas, la frialdad, la dureza y se transforma toda en el fuego que la quema; el Espíritu Santo, en efecto, es inspirado en el hombre para infundirle su semejanza, por cuánto es posible. Bajo su acción el hombre se purifica, se calienta, llega al amor de Dios, como dice el apóstol: “El amor divino ha sido derramado en nuestros corazones, a través del Espíritu Santo que nos ha sido dado” Rm 5,5). Sí, el alma del justo, en la cual el Espíritu Santo habita con sus dones inefables, se vuelve fragante de divinidad como una habitación en la que se mantiene un bálsamo precioso”.

 

La luz del mundo

“¡Vosotros sois la luz del mundo! El sol es fuente de calor y de luz. Ahora bien, como de su Manantial, así de los testimonios de Cristo deben brotar vida y doctrina a beneficio de los otros. Sea ardiente de caridad tu vida, sea clara tu doctrina. El cristal, golpeado por los rayos del sol, los refleja. Así el creyente, iluminado por el fulgor de Cristo debe emitir chispas de palabras y de ejemplos y encender al prójimo.”

 

 

 

Tomado de: http://digilander.libero.it/raxdi/spa/proda.htm

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