1. El que Dios Padre le da.

Dios manda alabar a María. El ángel Gabriel enviado por Dios saludó a María con estas palabras: “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo” Lee: Lucas 1,28. Si así alaban a María los siervos de Dios en el cielo, los siervos de Dios en la tierra ¿no debemos hacer lo mismo?

 

2. El que le da el Hijo.

Jesucristo honraba su Madre. Hagámonos estas preguntas: ¿Era María la madre de Jesús? Sí, sí lo era. Así la llaman los evangelistas. Lee: Juan 2,1. ¿Jesucristo cumplió los diez mandamientos? Por supuesto que sí. ¿Jesucristo cumplió el 4º mandamiento: “Honrarás a tu padre y a tu madre“? Yo pienso que sí.

Por tanto Jesucristo honraba a María su madre, más aún “les obedecía y les estaba sujeto“. Lee: Lucas 2,51 ¿No debemos hacer los cristianos otro tanto? ¿Cómo podemos ser en verdad hermanos en Cristo si no tenemos una madre en Cristo?

Si Jesucristo es modelo de todas las virtudes, ¿cómo es posible que algunos cristianos prediquen a un Cristo que ni siquiera reconoce a su madre, un Cristo que trata a su madre “como una mujer cualquiera“? ¿Ese es el Cristo que predicas a tus hijos?

 

3. El que le da el Espíritu.

El Espíritu inspira alabanzas a María. La Biblia dice que “Isabel fue llena del Espíritu Santo y exclamó con gran voz: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre‘” Lee: Lucas 1,42. Hoy hay muchas personas que dicen poseer el Espíritu, pero ¿qué espíritu será ése? Lee: 1Juan 4,1 ¿Será el Espíritu Santo o será otro espíritu? No lo sabemos. Lo que sí sabemos, de lo que sí estamos seguros, es que los que se llenan del Espíritu alaban a María con estas palabras:”Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”. Por eso todo verdadero carismático será siempre mariano. Estudia CIC 722 ss.

 

4. El que le da la Biblia.

La Biblia le da a María un puesto importante al lado de Jesús. Los Evangelios nos la presentan como activa colaboradora en la misión de su Hijo. En Belén da a luz a Jesús, lo presenta a los pastores, a los magos y en el Templo; convive con Él treinta años en Nazareth; intercede en Caná; sufre al pie de la cruz; ora en el cenáculo. Por tanto, hacer a un lado a María, separarla de Cristo, no es lo que la Biblia enseña. Si los Reyes Magos adoraron a Jesús en brazos de María, ¿será idolatría imitar su ejemplo?

 

5. El que le da la Iglesia.

La Iglesia nos presenta a María como Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. “Pero todo esto ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador” (S. Ambrosio). La luna brilla porque refleja la luz del sol. La luz de la luna no quita ni añade nada a la luz del sol, sino manifiesta su resplandor. Lo mismo, la mediación de María, depende de la de Cristo único mediador. Lee: 1 Timoteo 2,5 y estudia CIC 970.

 

 

Por: P. Juan Rivas

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