Seguramente, mas de uno habrá escuchado o leído esta palabra y seguramente muchos se habrán preguntado que es y que hace un camarlengo.
Pues bien, en este artículo trataremos de explicarlo.

El Camarlengo de la Santa Iglesia Romana
El Camarlengo de la Santa Iglesia Romana es el administrador de la propiedad y las rentas de la Santa Sede, y es sucesor de la Archidiócesis de Roma y del Vicedominus, el primero de los cuales administraba la propiedad de la totalidad de la Iglesia Romana, mientras el segundo se encargaba especialmente de la administración de la mensa del Papa y el personal al completo del patriarcado Lateranense (San Juan Lateran).

Este segundo oficial era similar al syncellus en Constantinopla. El oficio de Archidiácono de Roma fue suprimido por Gregorio VII, cuyos antiguos y numerosos privilegios y derechos suponían un obstáculo para la acción independiente del Papa. Cuando aquel fue derrocado, el oficio antes mencionado volvió a sus proporciones originales. Después de esto, el cardenal a quien fue confiada la supervisión de la Cámara Apostólica era conocido como Camerarius o, en el lenguaje popular, Camarlengo. Los subordinados de este oficial eran conocidos como escribientes (chierici) de la cámara, cuyos “jefes” son el tesorero y el interventor di Camera. Su cuerpo o conjunto es conocido como Reverenda Cámara Apostólica. Cuando el cardenal- Camarlengo estaba ausente debido a algún negocio “pontífice”, un vice-Camarlengo era elegido en su lugar.

El oficio de Camarlengo no solo suponía la supervisión de las propiedades inmediatas de la Santa Sede, sino que también incluía la administración fiscal de los Estados Pontífices, el Patrimonium Petri.

Las siguientes eran sus principales atribuciones:

– La colección de taxae, deudas pagadas.
– Entrega de bulas a las distintas diócesis. y abadías.
– Registro de las ofrendas o regalos del fiel.
– Grabación de la acuñación papal (moneda).
– Jurisdicción civil y criminal sobre los oficiales de la Cámara.

Bajo el “mandato” de los papas de Avignon y sus sucesores, el oficio de Camarlengo recibió una organización más definida aumentándose al mismo tiempo sus derechos y jurisdicción. Cuando Bonifacio VIII fundó la Universidad Romana (Sapienza), decretó que el cardenal- Camarlengo debía ser su archi-canciller.

El Camarlengo de la Iglesia Santa Romana se encargaba en los estados del Papa de ser ministro de finanzas, del trabajo público, del comercio. A partir del siglo XVI, el oficio era adquirible desde el gobierno Papal.
El cardinal Cibo lo adquirió en 1521 por 35,000 scudi, el cardenal Vitellozzo, bajo Pio IV, por 70,000 scudi, y bajo Pio V, el cardenal Cornaro pagó incluso más por el puesto; la renta que se ganó con esto sirvió para sostenerse por las guerras contra los Turcos, etc.

Por la constitución “post Diuturnos”, Pio VII restringió ampliamente la autoridad del Camarlengo, en consonancia con la minucionsa reorganización del Gobierno Papal emprendida por él.

Entre la muerte del papa y la elección de su sucesor (sede vacante) el cardenal- Camarlengo es el jefe del Sagrado Colegio. Es su deber verificar la muerte del Papa para dirigir los preparativos del conclave, y llevar a cabo el mismo.

Funciones del Camarlengo tras la muerte del Santo Padre

La constitución apostólica de Juan Pablo II “Universi Dominici gregis” (1996), sobre la vacante de la sede apostólica y la elección del Romano Pontífice, dice lo siguiente en el artículo número 17:

“Apenas recibida la noticia de la muerte del Sumo Pontífice, el Camarlengo de la Santa Iglesia Romana debe comprobar oficialmente la muerte del Pontífice en presencia del Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, de los Prelados Clérigos y del Secretario y Canciller de la Cámara Apostólica, el cual deberá extender el documento o acta auténtica de muerte. El Camarlengo debe además sellar el estudio y la habitación del mismo Pontífice, disponiendo que el personal que vive habitualmente en el apartamento privado pueda seguir en él hasta después de la sepultura del Papa, momento en que todo el apartamento pontificio será sellado; comunicar la muerte al Cardenal Vicario para la Urbe, el cual dará noticia al pueblo romano con una notificación especial; igualmente al Cardenal Arcipreste de la Basílica Vaticana; tomar posesión del Palacio Apostólico Vaticano y, personalmente o por medio de un delegado suyo, de los Palacios de Letrán y de Castel Gandolfo, ejerciendo su custodia y gobierno; establecer, oídos los Cardenales primeros de los tres órdenes, todo lo que concierne a la sepultura del Pontífice, a menos que éste, cuando vivía, no hubiera manifestado su voluntad al respecto; cuidar, en nombre y con el consentimiento del Colegio de los Cardenales, todo lo que las circunstancias aconsejen para la defensa de los derechos de la Sede Apostólica y para una recta administración de la misma. De hecho, es competencia del Camarlengo de la Santa Iglesia Romana, durante la Sede vacante, cuidar y administrar los bienes y los derechos temporales de la Santa Sede, con la ayuda de los tres Cardenales Asistentes, previo el voto del Colegio de los Cardenales, una vez para las cuestiones menos importantes, y cada vez para aquéllas más graves”.

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