Cierto día viendo a un “pastor” dar una prédica, me sorprendí sobremanera al escuchar acerca de la teología de la prosperidad y el Evangelio de la prosperidad y la riqueza económica. Lo primero que me vino a la mente fue: “¡caramba! Yo quiero ir a esa iglesia y que me pastoree ese hombre”.

Luego me puse a leer el Nuevo Testamento, la versión de Jerusalén y no encontré ninguna referencia a la riqueza económica o algo que se le pareciera, por lo que decidí leer la versión de Reina-Valera 1960, por las dudas la traducción de mi Biblia estuviera mal. Para mi sorpresa, tampoco en la Reina-Valera encontré referencia alguna a la riqueza y prosperidad económica. Sí encontré referencias a la riqueza espiritual y a los frutos del Evangelio, para nada relacionado con las posesiones terrenales. Pregunto con todo respeto, ¿es que acaso predicando las riquezas económicas desvían la atención de los fieles para que no se den cuenta que estos “pastores” se roban los diezmos de los incautos e ignorantes, aduciendo que es Dios quien les ha dado todas sus posesiones? ¿Este acaso este tipo de gente no tiene temor de Dios? ¿Es que este tipo de gente no tiene escrúpulos?

A continuación, comparto con ustedes las referencias bíblicas donde se menciona la palabra riqueza o prosperidad. Todas las citas corresponden a la versión Reina-Valera 1960.

Rom 1,9-10 Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros.

Cuando Pablo se refiere a “próspero viaje”, no se está refiriendo a llenarse los bolsillos de dinero, sino a tener un viaje con destino feliz, con buen arribo a puerto, bendito, triunfante, etc.

1Co 16,1-3 En cuanto a la ofrenda para los santos,(A) haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén.

Pablo está hablando de las ofrendas voluntarias de parte de los fieles y que son repartidas entre los más necesitados. Cuando hace referencia a “según haya prosperado” está hablando claramente a que cada uno aparte algo dentro de sus posibilidades económicas.

3Jn 1,1-3 El anciano a Gayo,(A) el amado, a quien amo en la verdad.Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad.

Claramente Pablo se está refiriendo a la prosperidad espiritual, a la riqueza del alma de aquel que anda en el Evangelio.

Así mismo, veamos que nos dice el Señor de aquellos que ponen sus esperanzas en las posesiones terrenales.

Mt 6,24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.[a]

Mt 13,22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Mc 4,19 pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Mc 10,23-24 Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! (*) Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!

(*) Obviamente, Jesús no está diciendo que aquellos que tienen posesiones no entrarán al Cielo, sino no más bien, que aquellos que se afanan por las posesiones terrenales dejando de lado el Evangelio, a ésos les será muy difícil entrar al Reino.

Lc 8,14 La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.

Lc 16,13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios(A) y a las riquezas.[a]

Lc 18,18-25 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás;(B) no matarás;(C) no hurtarás;(D) no dirás falso testimonio;(E) honra a tu padre y a tu madre.(F) Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

1Ti 6,17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

Stg 5,1-3 ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros.(A)

Más adelante los Apóstoles hablarán de las riquezas espirituales y los frutos que produce el Evangelio.

Rom 9,22-24 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?

Rom 11,33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

2Co 8,1-3 Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,

Obviamente Pablo se está refiriendo a las ofrendas voluntarias de los fieles de la iglesia de Macedonia.

Efe 1,6-8 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados(B) según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

Pablo se está refiriendo a la misericordia del Señor.

Efe 1,18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

Con las “riquezas de la gloria” se está refiriendo claramente a la vida eterna.

Efe 2,6-7 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Nuevamente, Pablo nos habla de la misericordia del Señor.

Efe 3,8-9 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

Efe 3,16-17 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

Flp 4,19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Col 1,27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

Col 2,2 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo,

Heb 11:24-26 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón,(R)  escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

Como hemos visto a lo largo de todo este estudio, en ningún momento se habla que el Evangelio o Cristo nos dará grandes posesiones terrenales, riquezas o poder. Cristo mismo nos dice que es necesario para entrar al Reino de los Cielos despojarse de las posesiones o renunciar a las comodidades y ser caritativo. Las expresiones neotestamentarias sobre la riqueza, rico y ser rico, se limitan con raras excepciones a los evangelios sinópticos y a Pablo. De los sinópticos, es Lucas el que con más frecuencia habla de riqueza, ricos y ser ricos, y generalmente en sentido negativo. Pablo habla muy poco de la posesión de muchos bienes terrenos, y mucho de la gran abundancia de bienes espirituales, de bienes sin fin, que posee Dios o Cristo y en los que tienen parte los creyentes. Para terminar, también quisiera hacer una última pregunta. ¿Es mucha casualidad que en estos nuevos cultos “cristianos” los únicos prosperados económicamente sean los “pastores” y algún grupito allegado a los mismos?

Dios les bendiga.

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