Encontramos por primera vez la palabra Diezmo en la Biblia en Gen 14:20, en el contexto cuando Abraham vuelve de combatir con Kedorlaomer y los reyes que con él estaban. Al encontrarse Abraham con Melquisedec (Sacerdote del Dios Altísimo), y ofrecer Melquisedec una ofrenda de pan y vino, Abraham le da el diezmo del botín obtenido en la batalla como señal de agradecimiento por las bendiciones recibidas. Es decir que Melquisedec no se lo exige, sino que Abraham se lo da voluntariamente.

Luego volvemos a encontrar la palabra diezmo en Gen 28:22 cuando Jacob hace un pacto con Dios, ofreciéndole el diezmo a cambio de que Dios lo acompañe en el viaje que emprendía y le diese sustento, vestido y pudiese regresar a casa de su padre. Es decir que le iba a dar el diezmo a Dios, siempre y cuando Dios lo ayudase. Es importante recordar acá que el diezmo era una costumbre que se practicaba en las tierras de Canaán mucho antes de la llegada de los israelitas, y que más tarde fue incluida en la ley mosaica como medio de satisfacer las necesidades del culto divino.

Si avanzamos con el estudio nos encontramos en Lev 27:30-32 con el siguiente texto: “30 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. 31 Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello. 32 Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová”. Vemos claramente que el diezmo consistía en la décima parte de la cosecha, del fruto de los árboles o del ganado, ya sea mayor o menor. Y si alguien no quería dar ese diezmo en especies, debía calcular el valor económico de lo que fuere parte del diezmo y a ese precio sumarle la quinta parte.

En Números, nos encontramos con que los diezmos son entregados por Dios a los levitas porque ellos no poseen heredad en la tierra prometida y por la tarea que llevan a cabo en el tabernáculo. Pero veamos que dice el texto específicamente: Núm 18:21 Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión. Núm 18:24 Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad. Vemos que al diezmo se le da otra utilidad, o sea que se le da a los sacerdotes para que puedan sobrevivir ya que en la tierra prometida y debido a su actividad no poseían ni tierras ni ganado ni cosa alguna con que ganarse la vida.

Núm 18:26 Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos. Núm 18:27 Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar. Núm 18:28 Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón. Vemos que Dios le dice a Moisés que los sacerdotes deberán separar la décima parte de los diezmos del pueblo de Israel y se la entregarán como ofrenda a Dios.

Deu 12:17 Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos; Deu 12:18 sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la obra de tus manos.

En estos versículos vemos que el diezmo está más dedicado al uso humanitario, para los necesitados y oprimidos. Vemos que el diezmo es una ofrenda consagrada a Dios de los productos de la tierra y del ganado y que esa ofrenda debía ser comida en el lugar que Dios había elegido como su morada, alegrándose por el producto de las manos.

Deu 14:22 Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Deu 14:23 Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Deu 14:24 Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, Deu 14:25 entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; Deu 14:26 y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia. Vemos nuevamente que el diezmo consistía en la décima parte de las primicias del producto del campo y los ganados, y esa décima parte se podía cambiar por dinero si la distancia desde donde residía la persona era muy distante del templo de Dios, pero al llegar al lugar donde estuviera el templo debía con ese dinero comprar las cosas que deseara para comer delante de Dios.

Deu 14:28 Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Deu 14:29 Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren. Cada tres años se tenía la costumbre de destinar todo lo recaudado con los diezmos para el sustento del levita, la viuda, el huérfano y el extranjero que residía en el pueblo de Israel.

Es en 2da de Crónicas 31:5-12 se vuelve a mencionar el diezmo cuando Ezequías comienza a reorganizar el servicio de los sacerdotes y levitas. Publica un edicto solicitando que todo el pueblo trajera al templo el diezmo y las primicias del producto de la tierra y el ganado, ordenado que se dé todo a los levitas para que se dediquen a la ley de Dios. Fue tanto lo que se juntó que todos se saciaron y Ezequías mandó construir cámaras (alfolí) en la Casa de Dios para que se guardaran las sobras.

El Profeta Nehemías vuelve a hablar del diezmo: Neh 10:37 que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades; Neh 10:38 y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro. Neh 10:39 Porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los utensilios del santuario, y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios. Nuevamente vemos que el diezmo era del producto de la tierra y que estaba destinado a la mantención de los Levitas, los cuales elegían la décima parte para consagrar a Dios y se guardaba en el alfolí.

Neh 12:44 En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían. Creo que el texto habla por sí solo.

Dios por medio del Profeta Malaquías reprende a su pueblo por su falta de caridad y su codicia y los exhorta a volverse a Él por medio de las ofrendas y el diezmo. Mal 3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Mal 3:9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Mal 3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Nótese que muchos “pastores” citan estos versículos para exigir a la congregación a entregar todos los meses el diezmo de sus salarios. Dios en Malaquías 3:10 pide que el pueblo traiga los diezmos al alfolí y que haya alimento en la casa de Dios. Recordemos que los diezmos se destinaban al sustento del levita, comían del diezmo las personas que lo ofrecían una vez al año y cada tres años se lo destinaba a la viuda, al huérfano y al extranjero. Para quienes no saben el significado de la palabra alfolí, éste es el granero, silo o cámaras del tesoro del templo.

En el Nuevo Testamento, son pocos los pasajes donde podemos encontrar alguna referencia directa al diezmo. Pues veamos cuales son y en qué contexto se dijeron.

Luc 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Luc 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Luc 18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Luc 18:14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Si bien Jesús no condena al fariseo que da el diezmo por dar el diezmo mismo, sino por su falta de humildad y amor al prójimo, pero tampoco condena al publicano que no lo da, es más, asegura que el publicano ha regresado a su casa Justificado.

Mat 23:23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. Si bien Jesús no prohíbe el diezmo, reprende a los que se fijan más en las apariencias y sus “obligaciones” para con el templo y olvidan lo más importante: la misericordia, el amor al prójimo, la justicia y la fe.

CONCLUSIONES

Releyendo el Antiguo Testamento vemos que el diezmo se daba en especies una vez al año, no semanalmente ni mensualmente, y en productos del campo y del ganado. Esa décima parte era usada con fines benéficos: para el levita que no tenía heredad en el pueblo de Israel; para el sustento de la viuda, del huérfano y del extranjero. Ese diezmo era comido en presencia de Dios.

Malaquías exhorta al pueblo a traer los diezmos al templo, pero para que “haya alimento en mi templo”.

El diezmo fue establecido para el pueblo de Israel y da la casualidad que nosotros somos cristianos, no judíos. El diezmo pertenece a la antigua alianza o pacto. Nosotros pertenecemos a la nueva alianza o pacto. “Luc 22:20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.”

Lamentablemente hay personas que el día de hoy insertan un sentimiento de culpabilidad en la gente utilizando de forma incorrecta los versículos del profeta Malaquías.

Les comparto las palabras textuales de un escritor evangélico sobre el diezmo y dijo así: “La próxima vez que un pastor o uno de los ancianos, diáconos, o evangelista ponga sentimientos de culpabilidad en usted sobre el diezmo, compre un camión cargado de trigo y descárguelo sobre el púlpito y mire su reacción”. Ahí comprobará si están interesados en su trigo y gallinas o en su dinero.

En ratos son cristianos y al dar el diezmo son judíos. De todas maneras, si alguien quiere darlo porque está en la Ley de Moisés, no debe olvidar que el Apóstol Santiago dice que la Ley era un todo o nada empaquetado: “Stg 2:10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.” Si le están pidiendo que entregue el diezmo de acuerdo a las citas de la antigua alianza, también pida que las ofrendas a Dios sean mecidas ante el altar, pida que lo circunciden, absténgase de comer pescados con escamas, cerdo y sangre de animales.

El diezmo como ofrenda voluntaria es un acto de fe maravilloso. Es una muestra de la maduración de la fe.

Jesús en ningún momento pidió a sus apóstoles que recolectaran el diezmo. Tengamos en cuenta también que los primeros cristianos no tenían templo donde juntarse. Si leemos bien las escrituras del nuevo testamento vemos que se realizaban colectas voluntarias para ayudar a los más necesitados. Al parecer los promotores del diezmo no leen la misma historia del Cristianismo primitivo.

Si alguien lo quiere dar por gusto, tradición o decisión propia cada cual es libre de gastar donde quiera su dinero, pero que nadie le haga creer cosas que no enseña la Biblia.

Dios no quiere su dinero. “Dad al César lo que es del César, pero dad a Dios lo que es de Dios”. Mat 9:13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

No se dejen engañar y sobre todo no se engañen ustedes mismos con la frase: “yo se lo doy a Dios, lo que haga el pastor no me interesa”.

Citas Bíblicas Reina Valera 1960

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