Cuatro argumentos bíblicos y uno de razón

1. La Mujer enemiga de Satán

Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza (Gen 3,15). Sabemos que la «descendencia» que hiere al demonio es una persona concreta: Jesucristo; así también, «la mujer», declarada «enemiga del demonio» quién más podría ser sino María Santísima, la misma progenitora de ese Hijo. Además, el mismo texto (versión de los Setenta) lo dice: simiente suya, dice SEMENOS (=semen)… es algo raro dicho de una mujer, ya que los hijos eran «simiente del hombre», eso se pensaba: el hombre depositaba su simiente (=semilla) y en la matriz simplemente se desarrollaba; no se sabía de la existencia del óvulo. Pero aquí se habla de una mujer que tiene un hijo «simiente suya»… y la única mujer que ha tenido su hijo sin semilla de varón, y con sólo su propia semilla … es la Virgen María.

Notemos también que, antes del pecado, Adán llamaba «mujer» a su compañera (Gen 2,23); pero después del pecado Adán le llama «Eva» (Gen 3,20). Del mismo modo Cristo, nuevo Adán, llama a María «mujer», y no le llama “madre” (=Eva), ya que Eva significa “madre de los vivientes”. La palabra «madre» podría evocar a Eva pecadora, pero como María no lo es, le llama «mujer» … la sin pecado.

La Biblia habla de dos mujeres declaradas «benditas», Yael (“bendita entre las mujeres” Jue 5,24) y Judit (“bendita seas en todas las naciones” 14,7) porque cada una había vencido, hiriendo en la cabeza, a un enemigo de Israel. Y curiosamente, al monte “la Calavera” (=Gólgota) lo atravesó la cruz, cruz acompañada de la Mujer Bendita (Lc 1,40ss). ¿Y no será que Jesús y María pisan simbólicamente la “Calavera” porque en ella fue herido Satán, su común enemigo, y enemigo del nuevo Pueblo de Dios…?

2. Adán fue creado con «tierra santa»

Maldito sea el suelo por tu causa (Gen 3,17). Después del pecado el suelo quedó maldito, manchado por el pecado, pero Adán fue creado de la tierra buena. Jesucristo es el nuevo Adán (1 Cor15,45), que no peca, y que además, quita el pecado del mundo; por eso con más razón fue hecho de “tierra santa”… de la carne inmaculada de María… tierra sin pecado.

3. Dios toma posesión del templo

El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra (Lc 1,35), evoca la nube que manifiesta la presencia de Dios: en Mt 17,5 una nube cubre con su sombra a los discípulos; en Ex 19,16 y 24,16 la nube cubre el monte Sinaí. Pero cuando se trata del Santuario además de cubrirlo, toma posesión de él (Ex 40,34-35). También en 1 Re 8,10ss la nube llena el templo de Jerusalén y expulsa a todos… signo de que ese lugar era sagrado, perteneciente a Dios. También los cristianos somos templo de Dios, y María, en sumo grado. En aquel templo material de Jerusalén Dios se complacía y manifestaba, pero en María, Dios Santísimo tomó las paredes de ese templo y con ellas se vistió. ¡Dios se vistió con la carne de María!… ¡que limpias, que puras debían ser esas paredes! Pero la imagen, del vestido en Dios, es imperfecta, ya que la unión entre persona y vestido es periférica, mientras que la encarnación fue una profundísima unión, porque Dios, por medio de esa carne que toma, asume la naturaleza humana, y llega a ser ¡Dios-hombre! Y como la distancia entre Dios y el pecado es infinita, la carne tomada jamás pudo estar contaminada… ¡fue sin pecado desde siempre!

4. Es «la llena de gracia»

Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo (Lc 1,28). En la Biblia, encontrar gracia ante un rey, era gozar de su aceptación, de su protección, de sus bienes y, hasta de su amor (v.gr. Est 2,17). Así que «llena de gracia» indica que María está totalmente favorecida por Dios, que es totalmente agradable a El.

OBJECION: La Biblia presenta también a otras personas como “llenas de gracia”, por eso, la frase del Angel no le hace una distinción especial.

RESPUESTA: Es cierto que de otras personas se dice también que eran llenas de gracia, pero María lo tiene como nombre. Notemos que el Angel no le llama «María», sino «llena de gracia» (kejaritomene). Ejemplo: a muchas personas le decimos “señor”, pero sólo uno es el Señor (nuestro Dios); hablamos de muchos libros, pero hay uno al que le llamamos «Libro», porque es el libro por excelencia… a la Biblia (=libro). Del mismo modo, María no es una “llena de gracia” más, sino «La llena de Gracia», ese es su nombre. Es la totalmente agradable a Dios porque es «la toda santa» ―como gustaban decir los primeros cristianos―. A Ella, Dios mismo podría decirle las palabras bíblicas: toda hermosa eres, amada mía, no hay mancha en ti (Cant 4,7).

OBJECION: La Biblia dice que también ella fue salvada: mi espíritu se alegra en Dios mi salvador (Lc 1,47). Eso significa que fue pecadora.

RESPUESTA: ¡Momento! El hecho de que haya sido salvada no incluye que haya pecado. Hay personas que dicen que Dios les ha salvado de las drogas y del alcohol, pero jamás han sido alcohólicas ni han tenido problemas con las drogas; han sido salvadas de caer en esos vicios, han sido preservadas. Se puede salvar a alguien antes de caer o después de caído. En María fue antes de caer, fue preservada de caer en pecado. La misma expresión «kejaritomene» lo dice, ya que literalmente significa «tú que has estado y sigues estando llena de favor divino», hace referencia al pasado y presente. No dice que “será llena” en el futuro, cuando se encarne en Ella o cuando muera Jesús por todos los hombres. Ella fue preservada del pecado desde el primer instante de su concepción en atención a los méritos de Cristo, Salvador de todos.

OBJECION: La Biblia dice que todos somos pecadores, y que no hay ningún justo.

RESPUESTA: La palabra griega para “todos” no necesariamente indica universalidad absoluta, ya que en Mc 16,20 dice que los Apóstoles salieron a predicar por todas partes… y sabemos que no vinieron a México; también puede verse Hch 1,1 donde Lucas dice que en su Evangelio escribió “todo” lo que Jesús hizo y enseñó; pero viendo los otros Evangelios, sabemos que hay cosas que omitió. También lo de “no hay ningún justo”… la Biblia dice que san José era justo (Mt 1,19), que Zacarías e Isabel también lo eran (Lc 1,6), etc. Siempre hay honrosas excepciones. Y si alguien revira con aquello de que «en Dios no hay acepción de personas»… Contestamos: eso indica que no discrimina a nadie; pero de que algunos son más dignos o más santos que otros, es indudable, ¿no recuerda la alabanza que hizo Jesús de Juan Bautista? (Mt 11,11).

5. Pudo y quiso, luego, lo hizo

Si fuera usted Dios ¿cómo haría a su madre, con pecado o sin pecado? El beato Juan Duns Escoto argumentaba: Potuit, decuit, ergo fecit (=podía, convenía, luego, lo hizo).

Y el pueblo español lo cantaba así:

Desáteme el más agudo
este argumento preciso:
o pudo Dios y no quiso,
o quiso Dios y no pudo.

Si lo primero decís,
a su bondad agraviáis;
si lo segundo negáis,
contra su potencia is.

¿Quiso y no pudo? No es Dios.
¡Pudo y no quiso! No es Hijo.
Digan, pues, que pudo y quiso.

 

 

Fuente: Compartido por Julia Silva Rolón en un foro de Facebook.

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