Con aportes de Danny George Salinas Hormazábal

La doctrina de la Eucaristía ha sido sostenida desde los primeros días de la Iglesia. Durante los primeros 800 años de la Cristiandad, no hubo ninguna duda acerca de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Aquí hay una muestra de escritos de los padres de la Iglesia primitiva que ilustran esto.

San Pablo en 1Cor 10,15-16
Como a sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

San Pablo en 1Cor 11,23-30
Porque yo recibí del Señor lo que también os he ensenado: que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomo pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: “”esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mi.”” Asimismo tomo también la copa, después de haber cenado, diciendo: “”Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que bebiereis en memoria de mi.”” Porque todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga. De manera que, cualquiera que comiere este pan, o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por lo tanto pruébese cada uno a si mismo y coma así de aquel pan y beba de aquella copa. Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para si, no discerniendo el cuerpo del Señor.

Ignacio de Antioquia, 107 AD
Poned, pues, todo ahínco en usar de una sola Eucaristía; porque una sola es la carne de nuestro Señor Jesucristo y un solo cáliz para unirnos con su sangre; un solo altar, así como no hay más que un solo obispo, juntamente con el colegio de ancianos y con los diáconos, consiervos míos. De esta manera, todo cuanto hiciereis, lo haréis según Dios.
(Epístola a los Cristianos de Filadelfia)

Él, que según la carne, es del linaje de David, hijo del hombre e hijo de Dios; si os congregáis, repito, para mostrar vuestra obediencia al obispo y al colegio de ancianos con indivisible pensamiento, rompiendo un solo pan (Eucatistia) , que es medicina de inmortalidad, antídoto contra la muerte y alimento para vivir por siempre en Jesucristo“.
(Epístola a los Efesios)

Ignacio de Antioquia, 110 AD
Ellos se abstienen de la Eucaristía y de la oración, porque no confiesan que la Eucaristía es la carne de nuestro salvador Jesucristo, carne que sufrió por nuestros pecados y que el Padre, en su bondad, levanto nuevamente… Consideremos Eucaristía valida a aquella celebrada por el obispo, o por alguien designado por el. Cada vez que el obispo aparezca, que el pueblo este allí; del mismo modo que, donde quiera que Cristo este, allí esta la Iglesia Católica.
(Epístola a los Cristianos de Esmirna)

Tengan cuidado entonces de que hay solo una Eucaristía. Porque una sola es la carne del Señor; y solo una es la copa para [mostrar] la unidad de Su sangre; un solo altar; así como hay solo un obispo, junto con los presbíteros y diáconos, mis compañeros de servicio: de modo que, cualquier cosa que ustedes hagan, puedan hacerla de acuerdo con [la voluntad de] Dios.
(Epístola a los Cristianos de Filadelfia)

Justino Mártir, 150 AD
Llamamos a esta comida Eucaristía; y a nadie le es permitido participar de ella, excepto aquellos que creen que ensenamos la verdad y que han sido lavados con el lavado que sirve para la remisión de los pecados y la regeneración y vive por lo tanto como Cristo lo ha ordenado. Porque no recibimos estos alimentos como pan o bebida comunes; sino que, desde el momento en que Jesucristo nuestro salvador se hizo carne por la Palabra de Dios y dio su carne y su sangre para nuestra salvación, asimismo, tal como nos ha sido ensenado, la comida transformada en Eucaristía por medio de la oración Eucarística que El estableció, y que por su transformación alimenta a nuestra carne y a nuestra sangre, es la carne y la sangre de Aquel que se hizo carne, Jesús.
(Primera Apología de Justino)

Irineo de Lyon, 190 AD
Cristo ha declarado que la copa… es verdaderamente su propia Sangre, con la cual hace fluir a nuestra sangre; y al pan, una parte de la creación, lo ha establecido como su propio Cuerpo, con el que hace crecer a nuestros cuerpos. Si el Señor viniese de otro que no fuese el Padre, con que derecho podría tomar pan, que es algo creado como nosotros, y confesar que es su cuerpo y afirmar que la mezcla en la copa es su sangre ?
(Contra las Herejías Libro V)

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