La verdadera enseñanza que trasmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos.

Parece ser más acorde a la voluntad de Dios que, interrumpiendo la clama de la oración, salgamos a trabajar en el mundo.

La oración es un verdadero descanso.

Si tú, siervo de Dios, estás preocupado por algo, inmediatamente debes recurrir a la oración y permanecer ante el Señor hasta que te devuelva la alegría de su Salvación.

Que la paz que anuncian con sus palabras este primero en sus corazones.

Dichoso quien no tiene más gozo y alegría que las palabras y obras del Señor.

La tentación vencida es, en cierto modo, el anillo con el que el Señor desposa consigo el corazón de su servidor.

Amad a vuestros enemigos y haced el bien a los que os odian’, pues nuestro Señor Jesucristo, cuyas huellas debemos seguir, llamó amigo al que lo entregaba y se ofreció espontáneamente a los que lo crucificaron.

Quien obedece no debe mirar en su superior al hombre sino a Aquel por cuyo amor e ha entregado a la obediencia

francisco