Seguramente mis hermanos católicos ya deben estar cansados de temas como éste, y seguramente también deben estar cansados de explicar una y otra vez a que se refiere la doctrina católica acerca de la intercesión de los santos y de la Santísima Virgen María. Pero, siempre hay un pero, hay hermanos no católicos que quizá, en su afán de aprender unos, de crear polémica y atacar a la Iglesia otros, siempre traen a colación el tema, interponiendo ese versículo de 1 Tim 2,5

1Ti 2,5  Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también,

 

Pretendiendo con esto aducir que la Iglesia Católica está en un error al pedir la intercesión de los santos, que eso es no está en la Biblia, etc., etc. En este punto sería interesante preguntar porque creen en todo lo que dice la Biblia, si en ninguna parte de la misma dice eso, o sea en ninguna parte de la Biblia salvo en la portada y las primeras páginas se menciona la palabra Biblia. Así mismo sería interesante saber en qué se basan ellos para decir que la Biblia es Palabra de Dios. Cabe destacar que las Sagradas Escrituras nos aclaran que no todo lo referido a las enseñanzas de Jesús se encuentra escrito en la Biblia (Jn 20,30  Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro.) (Jn 21,25  Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran). Además es también importante hacerles recordar que muchas denominaciones cristianas dan por sentado y aceptan el dogma de la Trinidad a pesar de que en la Biblia no aparece tal palabra, pero creo que todos estos puntos sería bueno tratarlos en otro post.

Pero volvamos al tema en cuestión. A tal fin, es necesario aclarar que los santos no los hace con un papel ni el Colegio Cardenalicio ni el Papa, esto es un invento de los no católicos fundamentalistas. Los santos los hace Dios mediante la gracia concedida por su vida de fe, dedicación y obediencia cristiana. Lo que hace la Iglesia y el Papa, es reconocerlos como tales. La fe y doctrina católicas tienen una fuerte base Bíblica.

Normalmente, los hermanos no católicos dicen que los santos no existen y que el único Santo es Dios. Sin contradecir esta base, podemos decir que en las Sagradas Escrituras se utiliza la palabra “santo” para designar a los profetas y algunos hombres de Dios:

 

Lc 1,70  como había prometido desde tiempos antiguos, por boca de sus santos profetas,

 

Rom 1,7  a todos los amados de Dios que estáis en Roma, santos por vocación, a vosotros gracia y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

 

1Co 14,33  pues Dios no es un Dios de confusión, sino de paz. Como en todas la Iglesias de los santos,

 

2Co 13,12  Saludaos mutuamente con el beso santo. Todos los santos os saludan.

 

Y como estos, muchos otros ejemplos más.

Por si no lo saben, la Iglesia Católica NO obliga a nadie a invocar o a tener devoción por los santos, si no que los propone como un ejemplo a imitar.

Lamentablemente los hermanos no católicos tienen inconvenientes a la hora de aceptar a los santos como intercesores nuestros, simplemente dicen que Jesucristo es el único mediador ante Dios. Pero ellos no se dan cuenta que nosotros los católicos pensamos y predicamos exactamente lo mismo. Los santos no nos alejan de Dios ni reducen el sacrificio efectuado por Jesús, simplemente, ellos con sus ejemplos de vida cristiana, nos estimulan a acercarnos a Dios por medio de Jesucristo.

 

Pregunto: ¿Acaso los primeros creyentes no acudieron a los apóstoles para que intercedieran por ellos ante Dios? Si leemos la Biblia podemos encontrar claros testimonios de ello:

Éxo 32,11-14  Pero Moisés trató de aplacar a Yahveh su Dios, diciendo: “¿Por qué, oh Yahveh, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y mano fuerte? ¿Van a poder decir los egipcios: Por malicia los ha sacado, para matarlos en las montañas y exterminarlos de la faz de la tierra? Abandona el ardor de tu cólera y renuncia a lanzar el mal contra tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a los cuales juraste por ti mismo: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; toda esta tierra que os tengo prometida, la daré a vuestros descendientes, y ellos la poseerán como herencia para siempre.» Y Yahveh renunció a lanzar el mal con que había amenazado a su pueblo.

Moisés en su oración de mediación invoca los nombres de Abraham, Isaac y Jacob.

 

Mt 10,8  Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis.

Jesús no manda a sus apóstoles a decir que le pidan a Jesús que los sane, sino que directamente los manda a ellos a sanar, resucitar muertos y expulsar demonios.

 

Hch 3,6  Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazoreo, ponte a andar.»

Pedro no mandó al tullido a pedirle a Jesús.

 

Hch 20,9-12  Un joven, llamado Eutico, estaba sentado en el borde de la ventana, y como Pablo no terminaba de hablar, el sueño acabó por vencerle. Se durmió y se cayó desde el tercer piso al suelo. Lo recogieron muerto. Pablo, entonces, bajó, se inclinó sobre él, y después de tomarlo en sus brazos, dijo: “No se alarmen, pues su alma está en él. Subió de nuevo, partió el pan y comió. Luego siguió conversando con ellos hasta el amanecer, y se fue. En cuanto al joven, lo trajeron vivo, lo que fue para todos un gran consuelo.

Pablo fue mediador y no mandó a la gente a que orara a Jesús.

 

Hch 19,11-12  Dios obraba por medio de Pablo milagros no comunes, de forma que bastaba aplicar a los enfermos los pañuelos o mandiles que había usado y se alejaban de ellos las enfermedades y salían los espíritus malos.

Leamos atentamente el versículo 11: “Dios obraba por medio…” ¿Acaso las mismas Escrituras no están diciendo que Pablo era “mediador”? Pero vamos más profundo aún. Pablo no iba personalmente a sanar a los enfermos en nombre de Jesús, sino que bastaba aplicar las ropas que Pablo había tocado sobre los enfermos y estos se sanaban.

En ninguno de los ejemplos citados, los apóstoles mandan a que la gente le pida a Jesús, sino que ellos mismos se constituyen en intercesores. Lo mismo es para los santos.

Cristo es el mediador para la salvación y los hombres son intercesores para la bendición, para recibir los favores de Dios que es quien tiene poder. Cuando la Iglesia Católica dice que los santos son intercesores nuestros ante Jesucristo, eso no quiere decir que ellos son los que hacen los milagros. Es Dios Padre quien obra maravillas, sin que ello quite que por la intercesión de los santos se produzca el milagro.

 

¿Acaso Dios escucha la oración de los santos?

La Biblia, si leyeron bien, la Biblia dice que podemos ayudarnos intercediendo unos por otros por medio de la oración.

Apo 8,3-4  Otro Ángel vino y se puso junto al altar con un badil de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del trono. Y por mano del Ángel subió delante de Dios la humareda de los perfumes con las oraciones de los santos.

 

Stg 5,16  Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.

 

Apo 5,8  Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos.

 

En estos versículos vemos que la oración y la intercesión del justo y de los santos tienen efectivo poder ante el trono de Dios. No debemos dudar que los santos que están delante de Dios van a interceder por nosotros como lo hizo Moisés para aplacar la ira de Dios contra el pueblo de Israel, invocando a Abraham, Isaac y Jacob.

Así que los santos, quienes nos han precedido en la gloria eterna, interceden por nosotros ante Dios de manera activa y continua. Y si bien Pablo nos dice que Cristo es el único mediador, eso no quita que los cristianos sean mediadores unos de otros. Así mismo al comienzo del Capítulo 2 de la 1ra a Timoteo leemos:

1Ti 2,1-4  Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.

 

Así mismo, si alguien nos dice que los santos no pueden interceder por nosotros porque ya están muertos, quisiera que leyeran estas palabras de Jesús:

Mt 22,32  Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Él no es un Dios de muertos, sino de vivos.

 

Vemos que claramente dice: “Yo soy el Dios de Abraham…” no dice: “Yo fui el Dios de…” con lo que a las claras denota que el alma de los Patriarcas permanece para siempre. Así mismo para los santos que vivieron en la fe, en la obediencia y en el amor de Dios.

Para finalizar, creo que es bueno y necesario recordar que la Iglesia Católica no obliga a nadie a pedir a los santos o a tener una devoción especial por alguno de ellos.

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