La idea que subyace a la reforma protestante es la idea de que la biblia sola es la única regla de fe, pero a Biblia no apoya esta creencia.

No todo está en la Biblia:

Jn 21,25 Jesús hizo también otras muchas cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros.
Jn 20,30 Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están escritas en este libro.
Sal 40,5 ¡Cuántas maravillas has hecho, Señor, mi Dios, cuántos proyectos en favor nuestro! Nadie se te puede comparar. Yo quisiera publicarlas y

contarlas, pero son demasiado para enumerarlas.

S. Pablo habla de la autoridad de la tradición oral:

2Tes 2,15 Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y guarden fielmente las tradiciones que les enseñamos de palabra o por carta.

2Ti 2,2 Cuanto has aprendido de mí, confirmado por numerosos testigos, confíalo a personas que merezcan confianza y que puedan instruir después a otros.

1Cor 11,2 Les alabo porque me son fieles en todo y conservan las tradiciones tal como yo se las he transmitido.

2Tes 3,6 Hermanos, os mandamos en nombre del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente y no según la tradición que de nosotros recibisteis.

1Tes 4,2 Conocen las tradiciones que les entregamos con la autoridad del Señor Jesús:

Los primeros cristianos seguían la tradición apostólica:

Hch 2,42 Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones.

La Escritura es la expresión normativa escrita de la Palabra de Dios, revelada en Cristo y transmitida a cada generación sucesiva de cristianos.

Las diversas tradiciones eclesiales (con t minúscula) que aparecen en el curso de la historia son más o menos expresiones sucesivas de la Tradición (con T mayúscula) y están siempre sujetas a reforma, a la luz de aquella Tradición.

No todos los protestantes aceptan la valoración de la tradición presente en los documentos de Montreal y mucho menos la interrelación entre la Escritura, la Tradición y el Magisterio que proponía el Vaticano II en la Dei Verbum.

A pesar de ello, la mayor parte de los cristianos de las comunidades que surgieron durante la Reforma no interpretan hoy la normatividad de la Escritura de modo que excluya un aprecio positivo de la Tradición.

La mayoría de las sectas, que basan sus enseñanzas en las doctrinas de Lutero y que descienden del protestantismo, sostienen que la única fuente de revelación es la Biblia, pero sin embargo este principio es falso y de nulidad absoluta.

Para defender este principio se basan generalmente en 2Ti 3,16 y que a continuación transcribo:

Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

Ahora bien, a qué se está refiriendo el Apóstol con la frase “toda Escritura”. Se refiere acaso ala Biblia toda?

La respuesta es obviamente que no, dado que al momento de redactar esa carta, NO existía la Biblia, cuyo canon definitivo se estableció en el Sínodo de Roma en el año 382 d.C. En el mejor de los casos se podría estar refiriendo al Antiguo Testamento, pero tampoco es así dado que el canon hebreo de las Escrituras recién se conformó entre los años 95 y 100 de la era cristiana en el Concilio de Yabne o Yamnia.

Entonces a que se puede estar refiriendo el Apóstol con el término “escritura”?

La respuesta es sencilla: el pueblo Judío conocía como Escrituras (ketubim), lo que hoy llamamos Salmos, Job, Proverbios, Cantar de los Cantares, Lamentaciones, Esther, Rut, Daniel, Esdras, Nehemías, 1-2 Crónicas.

Por lo expuesto, no es aplicable ese versículo para afirmar que todala Biblia es Palabra de Dios. Así mismo, en ninguna parte del N.T. se menciona alguna lista de libros que los Apóstoles consideraran “inspirados”.

Otro texto, fuera de contexto, muy utilizado por las sectas es:

Y estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás, y hablarás de ellas estando en tu casa, andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” Deut 6,6-7

El texto es claro al respecto. Dice “palabras”, es decir tradiciones, no habla de escritos, habla de tenerlas en el corazón, no en papeles o en la Biblia. Ergo, este argumento tampoco es válido, más teniendo en cuenta la fecha de composición del Deuteronomio.

… y por mí, a fin de que al abrir la boca me sea dada Palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del Evangelio.” Efe 6,18

El texto dice que “al abrir la boca”, no al abrir la Biblia y cuando se refiere al Evangelio no se está refiriendo a los cuatro Evangelios que conocemos hoy, sino a la Buena Nueva del Reino de los Cielos.

Resumiendo, la Sola Scriptura carece de validez dado que en la Biblia, en ningún momento se menciona tal cosa y en ningún momento se habla de alguna lista de libros o documentos que los apóstoles consideraran inspirados.

Los apóstoles nunca leyeron Apocalipsis, el Evangelio de Juan o Hechos de los Apóstoles. Sus enseñanzas se transmitieron de forma oral y solo algunas (muy pocas por cierto) llegaron a nosotros en forma de escritos, los cuales en algunos casos hasta el día de hoy se duda si el autor es realmente quien dice ser o son pseudo-epígrafos, es decir que alguien se apropió de un nombre real. (2 Pedro, 2 y 3 de Juan, Versículo del 9 al 20 del Capítulo 16 del Evangelio de S. Marcos y el Apocalipsis de Juan).


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