Leyendo diversos testimonios de conversión al catolicismo de pastores protestantes y evangélicos, no dejo de sorprenderme al notar cierto patrón en dichas conversiones.

Es decir, la mayoría tuvieron un motivo de peso para convertirse.

Un caso concreto y específico que me llamó poderosísimamente la atención es el caso de Fernando Casanova.

Cuenta en una entrevista que él era anticatólico a más no poder y que su afán en la vida era demostrar que el católico estaba equivocado en su fe, que las doctrinas y dogmas de la Iglesia no eran más que doctrinas de hombres y que el verdadero cristianismo solo se basa en la Biblia.

A tal fin se puso a estudiar literatura protestante acerca de apologética y teología. Cuenta que muy a su pesar, mientras más estudiaba, encontraba ciertas incongruencias en la doctrina protestante que tanto había defendido durante toda su vida.

Su principal deseo era demostrar que la Santísima Virgen María había sido una persona más, un simple envase que Dios utilizó para que diera a luz a su Hijo. Sin embargo, cuan grande fue su sorpresa al estudiar la Biblia seriamente y descubrir que la Virgen no fue una pecadora más, no fue una criatura cualquiera.

Molesto con esta situación, decidió profundizar en sus estudios, y poco a poco se fue dando cuenta, que lo que enseña la Iglesia Católica se encuentra totalmente fundamentado en la Biblia.

Así y todo, cada vez que subía al púlpito a predicar en su congregación, no desaprovechaba la oportunidad para “tirarle” un palito a la Iglesia Católica, hasta que un día se encontró predicando sobre la Virgen María.

Por más que lo intento, no puedo imaginarme la cara que deben haber puesto sus fieles al escucharlo hablar de una mujer, que al igual que las demás criaturas, necesita ser salvada por Cristo.

La cara de los fieles debe haber sido igual a la que puso él cuando, finalizado el sermón, uno de sus fieles se le acercó y le recriminó el hecho de haber hablado y predicado sobre la Virgen.

Ese fue el punto de quiebre que lo llevó a tomar una decisión y abandonar su congregación, ingresar a la Iglesia Católica y a exclamar: “Estoy en casa”.

 

Otro caso es el de Francis Beckwith, quien renunció a su cargo como presidente de la Sociedad Teológica Evangélica (ETS), para regresar al seno de la Iglesia católica. En su caso, el camino de regreso comenzó tras leer a los Padres de la Iglesia y constatar “que la Iglesia primitiva es más católica que protestante y que la visión católica de la justificación, correctamente comprendida, es bíblica e históricamente defendible”.

 

Dave Armstrong, ex pastor protestante expone en un artículo titulado “150 razones por las que soy católico”, los motivos por los cuales abandonó el protestantismo. Extraigo aquí solo algunos puntos que él menciona.

 

Estoy convencido de que la Iglesia Católica se adhiere mucho más íntimamente a toda la información bíblica, ofrece el único panorama coherente de la historia del Cristianismo (como la Tradición Cristiana y Apostólica) y que posee la más profunda y sublime moralidad, espiritualidad, ética social y filosofía cristiana.”

 

Soy católico porque sinceramente creo que, por virtud de tanta evidencia acumulativa, el Catolicismo es verdadero, y que la Iglesia Católica es la Iglesia visible que Jesús divinamente estableció, en la cual ni los poderes del infierno podrán prevalecer (Mt 16,18), por tanto, posee una autoridad a la cual, como obligación cristiana, debo someterme.”

 

Abandoné el Protestantismo porque estaba seriamente defectuoso en su interpretación de la Biblia (como “sola fe” y muchas otras doctrinas), inconsistentemente selectivo en sus varias ideas de Tradiciones católicas (como el Canon de la Biblia); era inadecuado en su eclesiología, le faltaba un panorama sensible de historia cristiana (como “Sola Escritura”), su relatividad moral (como en la contracepción, divorcio), y antibíblicamente cismático, anarquista y relativista. No creo que el Protestantismo sea tan malo sino que estos son algunos de los defectos principales que eventualmente vi como algo fatal a la “teoría” del Protestantismo, comparándolo con el Catolicismo. Todo católico debe considerar como cristianos a todos los protestantes bautizados, nicenos y calcedonios.”

 

El Protestantismo rechaza el papado, a pesar de la profunda Tradición Cristiana y la fuerte evidencia que la Biblia presenta sobre la preeminencia de Pedro y la comisión de Jesús como la Roca de su Iglesia. Nadie niega que Pedro fuera, de alguna manera, un líder entre los Apóstoles. El papado, tal y como lo conocemos, es derivado de esta primacía: los siguientes textos, Mt 16,18-19; Lc 22,31-2; Jn 21,15-17 son los textos “papales” más directos. El nombre de Pedro aparece al principio en todas las listas de los apóstoles, aún un ángel implica que él es el líder de los Apóstoles (Mc 16,7), y él es aceptado como tal (Hch 2,37; 8,41). Pedro obra el primer milagro del tiempo de la Iglesia (Hch 3,6-8), pronuncia la primer anatema (Hch 5,2-11), resucita muertos (Hch 9,40), es el primero en recibir a los gentiles (Hch 10,9-48), y su nombre es mencionado más que a ninguno de los otros discípulos puestos por junto (191 veces). En la Biblia mucha evidencia semejante puede ser encontrada.”

 

He destacado estos tres casos que me parecieron más relevantes y porque la conversión de estos ex pastores está bien documentada y explicada por ellos mismos.

El común denominador en la mayoría de los casos que estuve leyendo es el estudio de la Biblia. Es decir, cuando estas personas dejaron de leer la Biblia para “estudiarla” se dieron cuenta de que su doctrina estaba, no solo equivocada, sino que muchas cosas que ellos creían correctas, en realidad eran antibíblicas y que el protestantismo distaba mucho de ser como el cristianismo primitivo y que la Iglesia Católica es la que más se asemeja, en dogmas, doctrinas y prácticas a lo que enseñaron los apóstoles a las primeras comunidades cristianas.

Ojalá muchos que hoy critican y atacan a la Iglesia en base a la lectura bíblica, se dedicasen a estudiar el texto bíblico con seriedad y con el mismo espíritu con que fue escrita la Biblia, para que así Dios les dé el entendimiento necesario y que puedan abrir su corazón.

 

Dios los bendiga.