Alguna vez me preguntaron el porque era católico a pesar de los escándalos, de los malos curas, los malos Papas, la inquisición, la veneración de la Virgen María, los santos, etc., etc.
En su momento di una respuesta sumamente elaborada. Mencioné la Biblia, el Papa, la Eucaristía, la Tradición Apostólica por poco no recité el Catecismo de la Iglesia Católica de memoria, entre tantas otras cosas relacionadas con la apologética.
Ayer, recordando esa pregunta y después de todo lo que he estudiado y aprendido de dogmas, doctrinas, apologética y una leve incursión por el campo de la exégesis bíblica y la teología, hoy debo dar una nueva respuesta al planteamiento.

La respuesta de hoy es menos elaborada, pero no por ello, menos contundente.
Hoy puedo decir que soy católico por el hecho de que: en la Iglesia Católica me encontré con Cristo resucitado.
En la Iglesia Católica aprendí del Amor de Cristo y los frutos que produce en las personas.
Hoy puedo decir que soy católico a pesar de todo.
Ojalá mis hermanos puedan sentir y vivir lo mismo que yo. Ojalá un día, en vez de discutir de dogmas y doctrinas, aprender de teología y otras tantas cosas, aprendamos a “vivir” el Evangelio como lo hizo Nuestro Señor Jesucristo y podamos cumplir su mandato y su gran deseo:

Jua 17:21 Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

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