Hay muchos creyentes que piensan y creen que la teología es una especie de mala palabra, o que es algo que solo pueden alcanzar aquellos grandes estudiosos y eruditos. Muchos creen que la teología es un conocimiento que alcanzan gentes estiradas.
Pero la teología es un conocimiento y una ciencia que podemos alcanzar todos los creyentes, y que en cierto modo nos puede ayudar a fortalecer nuestra fe y esclarecer algunas dudas.
Hay incluso algunos hermanos católicos que incluso consideran a aquellos que han alcanzado cierto conocimiento como bichos raros y en los casos más radicales los han llegado catalogar a algunos teólogos de apóstatas y contrarios a la fe.
La intención de este tema es acercar un poquito la teología a todos los creyentes.

Para comenzar, sería interesante conocer cuál es el significado de la palabra.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, teología es la ciencia que trata de Dios, de sus atributos y perfecciones. La palabra teología proviene del latín theologia, y este del griego.
La teología se puede dividir en ascética, dogmática, escolástica, mística, moral, espiritual y otras definiciones más.
San Agustín la define como “Palabra o estudio de Dios y de sus cosas” (De la Ciudad de Dios 8. 1)
En primer lugar, la Teología estudia la misma realidad divina, a Dios: su naturaleza, su existencia, sus acciones. En segundo lugar el objeto de la teología es todo lo que tiene que ver con Dios, “considerado como principio de todo o como final de ello”. (Summa Theologica. 1.1.7)
Es la ciencia o actividad que estudia a Dios a la luz de la fe.

Hasta el siglo VIII la teología, cultivada por los Padres de la Iglesia, tuvo carácter marcadamente apologético y consistió principalmente en la exposición y estructuración del dogma y en la defensa de la fe contra paganos y herejes. Fueron las escuelas más importantes la de Alejandría, con San Clemente y Orígenes, y la de Antioquía, con San Juan Crisóstomo. Posteriormente sobresalió San Agustín, y en el siglo XII se desarrolló la escolástica que alcanzó su máximo esplendor con Alberto Magno y su discípulo Santo Tomás de Aquino, quien encabezó con sus obras una escuela a la que se daría su nombre.
Contra el tomismo se enfrentó la escuela franciscana, inspirada principalmente en San Agustín. En la Edad moderna, el Papa León XIII, propulsor del neoescolasticismo, estimuló los estudios de la teología con su Encíclica Aeterni Patris.

No obstante, la teología cristiana, desde los tiempos de Tomás de Aquino, distingue netamente los ámbitos de la fe y los de la razón, y se apoya también en la distinción entre razón teórica y razón práctica para permitir a la inteligencia el examen crítico de aquello mismo que acepta por fe. El problema epistemológico propio de la teología está en el valor, función y sentido que puedan tener argumentos racionales basados en la fe u orientados a ella.
Desde el siglo XIX se suele denominar “Teodicea” a la rama o parte de la filosofía que estudia a Dios a la luz de la simple razón. Es la humilde exploración de los misterios divinos, de los preceptos derivados de la Revelación y del culto que tributamos a Dios en cuanto Ser Supremo, que ha revelado su amor a los hombres y reclama de ellos una respuesta.
No se puede negar el carácter científico de la Teología. Parte de verdades fundamentales absolutamente ciertas: las verdades reveladas. Saca de ellas nuevas verdades, mediante un método de argumentación estrictamente científico, las conclusiones teológicas. Y forma sistemas organizados o coherentes de principios y de aplicaciones para la vida, a la luz de lo que Dios es y revela a los hombres. Así mismo, no hay que confundir el estudio de las cosas divinas en sí mismo con la reflexión. La Teología es estudio de cosas divinas desde la fe. Si se queda en mera razón es más bien Filosofía religiosa o Teodicea como se dijo más arriba.

Veamos ahora un poquito de cada una de las distintas ramas teológicas.
* Teología ascética: Parte de la teología dogmática y moral que trata del ejercicio de las virtudes.
* Teología dogmática: La que trata, a través de los principios revelados, de las perfecciones y atribuciones divinas.
* Teología escolástica: La dogmática que establece sus conclusiones, partiendo de las verdades reveladas, mediante el uso de los principios y métodos de la filosofía escolástica.
* Teología mística: Parte de la teología dogmática y moral que trata de la perfección de la vida cristiana en las relaciones más íntimas que tiene la mente humana con Dios.
* Teología moral: Ciencia que se refiere a las aplicaciones de los principios de la teología dogmática o natural al orden de las acciones humanas.
* Teología natural: La que trata de Dios y de sus atributos a la luz de los principios de la razón, independientemente de las verdades reveladas.
* Teología pastoral: La que se refiere a las obligaciones de la cura o sanación de almas.
* Teología positiva: La dogmática que principalmente apoya y demuestra sus conclusiones con los principios, hechos y monumentos de la revelación cristiana.
* Teología Bíblica: descubre, analiza y aprovecha las fuentes del misterio cristiano en la Palabra de Dios.

La Teología es especialmente importante para los catequistas y educadores de la fe, pues es el instrumento con el que se profundizan los misterios que debe anunciar y los contenidos que deben transmitir a los catequizandos.
Todo catequista tiene que ser teólogo en la medida en que le pueda resultar asequible el profundizar esta ciencia de Dios. Sin unas bases teológicas no es posible ser buen catequista.

CONCLUSION

La Teología se eleva por encima de las otras ciencias, debido a la grandeza de su objeto y a la certeza de sus conocimientos. Estudia al mismo Dios, en cuanto es asequible a la inteligencia humana. Y se fundamenta en la aceptación de la Palabra divina, de la Revelación, por parte de quien la estudia desde la fe y no desde el fundamentalismo.
Es bueno que no nos encasillemos en ninguna moda teológica ni nos aficionemos a ningún autor o corriente con preferencia exclusivista. Al fin y al cabo uno sólo es el Maestro y éste es Cristo Jesús. (Mt. 23,10)
No debemos mirar la Teología como una simple ciencia o mero campo de estudio, sino como un camino para entender mejor el misterio y acomodar sus enseñanzas a sus exigencias.
La Teología es sabiduría, pues estudia la causa misteriosa y suprema de todo lo que existe. Es el misterio divino en cuanto el mismo Dios lo revela.
Fuentes:
Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006
Diccionario de Filosofía Herder 3ra Edición
Diccionario Henzo LaFuente
Gran Enciclopidia RIALP
Latourelle – Fisichella, Diccionario de Teología Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992

Anuncios