Si alguna vez han conversado con algún testigo de jehová, habrán notado que ellos predican una especie de paraíso terrenal como resultado del Harmaggedon o Día del Juicio.

Ellos creen que jehová restuarará el Edén en la tierra donde ya no habrán enfermedades ni sufrimientos.
Ellos enseñan que en ese paraíso terrenal conviviremos con los animales salvajes y que sus hijos jugarán con culebras y leones.
Pero esto no acaba aquí. También enseñan que solo un grupo reducido de almas (144.000) irán al cielo y desde ahí gobernarán la tierra.
Toda esta enseñanza basada en la mala interpretación de un versículo aislado de la Biblia donde dice que los “justos heredarán la tierra”.

Es por ello, que me he tomado el atrevimiento de recabar algunos versículos de la Biblia a fin de explicar que la esperanza de los cristianos, no está puesta en la tierra, sino en la patria celestial.
Espero les sea de utilidad a la hora de conversar con los integrantes de esta secta peligrosa.

Flp 3,20ss “Nuestra ciudad está en el cielo, de donde esperamos ardientemente como salvador a nuestro Señor Jesucristo, que reformará el cuerpo de nuestra vileza conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a sí todas las cosas”.

2Cor 5,1 Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos.

1Pe 1,3-4 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,

Heb 11,13-16 Todos [los patriarcas] murieron como creyentes. No habían conseguido lo prometido, pero lo habían visto de lejos y contemplado con gusto, reconociendo que eran extraños y peregrinos en la tierra. Los que así hablan, hacen ver claramente que van en busca de una patria;” pues si hubieran añorado la tierra de la que habían salido, tenían la oportunidad de volver a ella. Pero no, aspiraban a una patria mejor, es decir, a la del cielo. Por eso Dios no se avergüenza de ellos ni de llamarse su Dios, pues él les preparó la ciudad.

Col 1,3-5 En todo momento oramos por ustedes y damos gracias a Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor, por lo que hemos sabido de su fe en Cristo Jesús y de su caridad para con todos los santos. Pues están esperando la herencia que les está reservada en el cielo y que conocieron por la palabra de la verdad, el Evangelio.

Rom 8,17 Siendo hijos, son también herederos; la herencia de Dios será nuestra y la compartiremos con Cristo. Y si hemos sufrido con él, estaremos con él también en la Gloria.

Mat 5,12 Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vivieron antes de ustedes.

Jn 14,2-3 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.
Aquí están reunidos todos los rasgos del cielo de la esperanza cristiana.

En una ciudad celestial, una comunidad hecha para nosotros, en ella se construye la morada a que aspiramos.

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