Desde que participo en diferentes foros religiosos, he notado que existe mucho desconocimiento acerca de lo que debemos tener en cuenta a la hora comulgar.

Muchos católicos ignoramos gran parte de este rito. Muchos por comodidad, otros por vergüenza de preguntar, etc.

Es por ello, que me he tomado el atrevimiento de revisar la web a fin de recabar información al respecto, la cual expongo a continuación en base a lo consultado en catholic.net.

La Iglesia nos enseña

La Eucaristía es el Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino.

Es el sacramento del amor de Cristo.

Jesús nos quiere tanto que pensó en la manera de quedarse siempre con nosotros. Así instituye el Sacramento de la Eucaristía y se queda con nosotros en el Sagrario.

¿Cuándo lo instituyó Cristo?

Jesús se reunió con sus apóstoles a celebrar la fiesta de la pascua. Era la gran fiesta para los judíos que recordaba la liberación del pueblo de Israel después de haber vivido como esclavos en Egipto.

La nueva pascua de Jesús era una nueva liberación para el gran pueblo de Dios. Una liberación del pecado. En lugar de sacrificar un cordero se sacrificaría Él mismo para librarnos de los pecados.

Durante la Última Cena, Jesús instituyó el Sacramento de la Eucaristía al consagrar el pan y el vino convirtiéndolos en su Cuerpo y en su Sangre, y al dar a sus discípulos el mandato de repetir aquella consagración en memoria suya.

El jueves por la noche, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la fiesta de la Pascua de los judíos. Al final de la cena, Jesús tomó el pan y un cáliz con vino.

Entonces dijo “Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros. Tomad y bebed todos de él porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados.” (Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; 1Cor 11,23-26)

Después les dijo a sus apóstoles “Hagan esto en memoria mía”. En este momento Jesús instituyó el Sacramento de la Eucaristía. Es en la Última Cena donde Jesús nos deja un gran regalo: la Eucaristía.

¿Qué efectos tiene en nosotros la Eucaristía?

• Acrecienta nuestra unión con Cristo.

• Nos separa del pecado.

• Borra los pecados veniales.

• Fortalece la caridad que en la vida diaria tiende a debilitarse.

• Al fortalecer la caridad, nos preserva de futuros pecados mortales.

• Da unidad al cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia.

• Nos hace adquirir un compromiso a favor de los pobres y necesitados.

• Da unidad a los cristianos.

¿Quién puede recibir la Eucaristía?

Cualquier persona que se haya sido bautizada y se encuentre en estado de gracia.

La costumbre de la Iglesia manifiesta que es necesario que cada uno se examine en profundidad su conciencia, para que, quien sea consciente de estar en pecado grave no  comulgue el Cuerpo del Señor sin acudir antes a la confesión sacramental, a no ser que concurra un motivo grave y no haya oportunidad de confesarse; en este caso, está obligado a hacer un acto de contrición perfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes.

La primera Comunión de los niños debe estar siempre precedida de la confesión y absolución sacramental.

¿Quién lo administra?

El ministro del Sacramento de la Eucaristía es el sacerdote, quien en memoria de Jesucristo, consagra el pan y el vino, siguiendo el mandato de Jesús: “Hagan esto en memoria mía“.

Si es el caso, ayudado por otros sacerdotes o diáconos; y este no debe proseguir la Misa hasta que haya terminado la Comunión de los fieles. Sólo donde la necesidad lo requiera, los ministros extraordinarios pueden ayudar al sacerdote celebrante, según las normas del derecho.

¿Qué se utiliza?

Se utiliza pan de harina sin levadura y vino natural, extraído de la uva, tal y como los utilizó Cristo en la Última Cena.

¿Qué palabras se repiten?

Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros. Tomad y bebed todos de él porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Hagan esto en memoria mía“.

Es importante dejar claro que Jesucristo está presente en la Eucaristía y no es una semejanza, imagen o representación, sino que es Jesucristo de una manera real. Está ahí aunque no lo veamos. Esto es algo maravilloso.

¿Por qué en algunas ocasiones son seglares los que administran la Eucaristía?

A estas personas se les llama “Ministros extraordinarios de la Eucaristía“. Son católicos que por la manera de comportarse en su vida y de vivir su fe, se les considera aptos para poder tener el Cuerpo de Cristo en sus manos y llevarlo a los demás.

Prestan un gran servicio a la Iglesia al hacer llegar la Eucaristía a aquellas personas a las que de otra forma les sería imposible comulgar: enfermos, presos, internos en asilos o ancianos.

¿Cómo se debe Comulgar?

Los fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia de Obispos, con la confirmación de la Sede Apostólica. Cuando comulgan de pie, se recomienda hacer, antes de recibir el Sacramento, la debida reverencia, que deben establecer las mismas normas.

Aunque todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca, si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, en los lugares donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, se le debe administrar la sagrada hostia. Sin embargo, se pone especial cuidado en que el comulgante consuma inmediatamente la hostia, delante del ministro, y que ninguno se aleje teniendo en la mano las especies eucarísticas. Si existe peligro de profanación, no se distribuye a los fieles la Comunión en la mano.

Para más datos sobre que debemos observar a la hora de recibir la Santa Eucaristía, los podemos consultar en:

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_con_ccdds_doc_20040423_redemptionis-sacramentum_sp.html

Anuncios