El Padre Nuestro (Oración Perfecta)

Vosotros, pues, orad así:
“Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
venga tu Reino;
hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
Nuestro pan cotidiano dánosle hoy;
 y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en tentación,
mas líbranos del mal”.

Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas (Mateo 6, 9-15).

Por qué decimos que el Padrenuestro esla OraciónPerfecta? Simplemente porque en ella está resumido todo lo concerniente a Dios, la fe y la esperanza del hombre.

A grandes rasgos podemos observar dos grandes secciones: la primera concerniente a las “cosas” y a la alabanza de Dios y la segunda referente a las necesidades humanas.

Siendo el Padrenuestro la oración que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo, seguramente es la primera oración que aprendimos de memoria.

En esta oración se nos invita a orar con sencillez y humildad de corazón, reconociendo nuestra necesidad de Dios y admitiendo nuestras propias debilidades, pidiendo las cosas en el orden que nos conviene, aceptando que Dios sabe las cosas que son mejor para nosotros.

Al rezar esta oración, no solo debemos repetir sin pensar o fijarnos en lo que estamos diciendo, vivir la oración y meditarla profundamente.

El Padrenuestro está conformado por un saludo inicial y siete peticiones: 3 referidas a Dios  y cuatro referidas a la tierra.

Saludo

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO. Con esta pequeña frase nos ponemos en presencia de Dios para adorarle, amarle y bendecirle. Al llamarle Padre, nosotros nos reconocemos como hijos suyos. “Padre Nuestro” porque es mío, de Jesús y de todos los cristianos. El cielo no es un lugar sino una manera de estar. Dios está en los corazones que confían y creen en Él. Dios puede habitar en nosotros si se lo permitimos.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: Con esto decimos que Dios sea alabado, santificado en cada nación, en cada hombre. Expresamos a Dios nuestro deseo de que todos los hombres lo conozcan y le estén agradecidos por su amor, comprometiéndonos a honrarlo con nuestros actos.

VENGA A NOSOTROS TU REINO: Al hablar del Reino de Dios, nos referimos a hacerlo presente en nuestra vida de todos los días, a tener a Cristo en nosotros para darlo a los demás y así hacer crecer su Reino; y también nos referimos a que esperamos a que Cristo regrese y sea la venida final del Reino de Dios.

HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMOEN EL CIELO: La voluntad de Dios, lo que quiere Dios para nosotros es nuestra salvación, es que lleguemos a estar con Él.
Le pedimos que nuestra voluntad se una a la suya para que en nuestra vida tratemos de salvar a los hombres. Es imitar a Cristo al momento de ser entregado “… no sea mi voluntad sino la tuya…”, poniéndonos en sus manos y entregándonos en un todo a Él, es a la vez imitar a María al momento de la anunciación “… he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según has dicho…”.

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA: Al decir “danos” nos estamos dirigiendo a nuestro Padre con toda la confianza con la que se dirige un hijo a un padre.
Al decir “nuestro pan” nos referimos tanto al pan de comida para satisfacer nuestras necesidades materiales como al pan del alma para satisfacer nuestras necesidades espirituales.

PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN: Los hombres pecamos y nos alejamos de Dios, por eso necesitamos pedirle perdón cuando lo ofendemos. Para poder recibir el amor de Dios necesitamos un corazón limpio y puro, no un corazón duro que no perdone los demás. Este perdón debe nacer del fondo del corazón. Para esto necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo y recordar que el amor es más fuerte que el pecado. “…perdónalos Señor, porque no saben lo que hacen…”

NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: El pecado es el fruto de consentir la tentación, de decir sí a las invitaciones que nos hace el demonio para obrar mal. Le pedimos que no nos deje tomar el camino que conduce hacia el pecado, hacia el mal. El Espíritu Santo nos ayuda a decir no a la tentación. Hay que orar mucho para no caer en tentación.

Y LÍBRANOS DEL MAL: El mal es Satanás, el ángel rebelde. La pedimos a Dios que nos guarde de las astucias del demonio. Pedimos por los males presentes, pasados y futuros. Pedimos estar en paz y en gracia para la venida de Cristo.

AMÉN: Así sea.

Al rezar el Padrenuestro, le estás pidiendo a Dios todo lo que necesitas para esta vida y para la vida eterna, no se trata solamente de una repetición sin sentido aparente. El Padrenuestro es un darle gracias, es alabar y adorar a Dios, es solicitar sus bendiciones para nuestra vida y es un acercarnos cada vez más a Él. Es una forma más de estar en comunión con el que es tres veces Santo, el que  es trino y uno, el que es TODO.

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