Tal vez una de las enseñanzas más populares de estos tiempos en relación a la escatología bíblica se refiere al llamado “rapto secreto” de la iglesia.

Los promotores de esta novedosa doctrina son los llamados “evangélicos dispensacionalistas”. Estos enseñan que el Señor Jesucristo vendrá secretamente a esta tierra para raptar a los santos cristianos a fin de protegerlos de la espantosa gran tribulación mencionada en Mateo 24,21.

Mt 24,21 Porque será una prueba tan enorme como no ha habido igual desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás la volverá a haber.

En este sentido creen que se producirán “desapariciones misteriosas” de hombres y mujeres en la tierra, creando desconcierto y confusión entre los hombres. Añaden que el Señor Jesucristo volverá —por tercera vez— y visiblemente con sus santos que fueron “raptados” por Él de la tierra unos años antes, y entonces ejecutará juicio sobre el mundo impío y rebelde y destruirá al anticristo y a todos sus seguidores (la ira divina).

Como cristiano fiel a la Biblia, me veo en la necesidad de alertar a los hombres y prevenirlos acerca de la existencia de falsos maestros que siguen promoviendo falsas doctrinas y falsas expectativas ajenas a la Palabra y a la revelación de Dios.

¿Rapto o Arrebatamiento?

arrebatamiento-iglesiaEl vocablo para la palabra ἁρπάζω (har-pad’-zo) —‘arrebatados’— que aparece en 1 Tesalonicenses 4,17 insinúa que la acción es rápida o enérgica. La traducción proporciona la idea de un arrebato repentino, rápido, enérgico pero no necesariamente secreto. Los que dicen que har-pad’-zo denota un rapto secreto y una desaparición misteriosa están torciendo el verdadero sentido de la palabra Griega en cuestión.

Jesús nunca habló de una venida secreta u oculta para el mundo inconverso o no creyente. Es todo lo contrario como lo veremos más adelante.

¿Cuándo se originó la doctrina del “Rapto Secreto”?

La idea del “rapto secreto” de los santos fue totalmente desconocida por la iglesia Cristiana antes del siglo XVI. José Ribera, el cardenal Bellarmine y Alcázar, sacerdotes jesuitas del siglo XVI, fueron los primeros en promulgar esta extraña doctrina, y aun ellos mismos no la comprendían.

Pero no fue hasta el año de 1830 que tomó el giro que tiene hoy (Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, McClintock y Strong-artículo: Anticristo) (Heralds of the Dawn, John A Anderson, MD.)

En segundo lugar, es falso que Cristo regrese por segunda vez en “dos fases” como suponen los evangélicos dispensacionalistas.

No encontramos en la Biblia ninguna promesa de que nuestro Señor volverá secretamente para su iglesia, y luego públicamente para volcar toda su ira sobre el anticristo y los impíos en general.

Los discípulos le preguntaron a Jesús: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida (singular), y del fin del mundo?” (Mateo 24,3). Jesús no dijo nada de su venida en dos fases, ¡ni sus discípulos lo supieron!

En tercer lugar, Jesús dijo que antes de su venida o regreso, se presentarían falsos cristos, guerras internacionales, hambres, pestilencias, y terremotos por doquier. También habló de que la Iglesia sufriría persecución, tribulación, y aun la muerte misma:

Mat 24,4-9 Jesús les contestó: “No se dejen engañar” cuando varios usurpen mi nombre y digan: Yo soy el Mesías. Pues engañarán a mucha gente. Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerra. Pero no se alarmen; todo eso tiene que pasar, pero no será todavía el fin. Unas naciones lucharán contra otras y se levantará un reino contra otro reino, habrá hambre y terremotos en diversos lugares. Esos serán los primeros dolores del parto. Entonces los denunciarán a ustedes y serán torturados y asesinados. Todas las naciones los odiarán por mi causa.

¡Todo esto ocurre antes del regreso de Cristo! Entonces, ¿cómo puede haber predicadores que enseñen exactamente lo contrario? ¡La iglesia definitivamente experimentará la gran tribulación!

También Cristo advirtió a sus discípulos de no caer en el engaño creyendo que su venida sería diferente de cómo él la predijo. He aquí las palabras de Jesús que dicen: “Entonces, si alguno os dijere: Mirad, está aquí en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, (y podríamos añadir, ‘mirad, viene secretamente e invisiblemente’) no lo creías” (Mateo 24,26).

¡Nuestro Señor no vendrá privadamente o secretamente para algunos privilegiados, sino que vendrá visiblemente para todo ojo:

Apo 1,7 Miren, viene entre nubes; lo verán todos, incluso los que lo hirieron, y llorarán por su muerte todas las naciones de la tierra. Sí, así será.

En cuarto lugar, contrario de lo que suponen los dispensacionalistas, Cristo vendrá con gran estruendo, “como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente” (Mateo 24,27). Acá Jesús no dijo nada de una tercera venida visible para todo el mundo impío.

En quinto lugar, Jesús dijo que en su único regreso, el cual evidentemente no será en secreto, las tribus de la tierra se lamentarán al ver al Hijo del Hombre viniendo con poder y gloria:

Mat 24,30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre. Mientras todas las razas de la tierra se golpearán el pecho, verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con el poder divino y la plenitud de la gloria.

En sexto lugar, el mundo entero no sólo será testigo del retorno de cristo, sino que verá el arrebatamiento de la iglesia a las nubes del cielo (Mateo 24,30-31). No hay ningún pasaje en la Biblia que enseñe que dicho arrebatamiento será en secreto, ¡ni uno siquiera! Pero en cambio todo el capítulo 24 de Mateo nos indica que será todo lo contrario.

En séptimo lugar, Cristo Jesús arrebatará a su iglesia después de que haya ocurrido la gran tribulación y no antes, como mal suponen los evangélicos dispensacionalistas. Dice nuestros Señor así: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá…entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus escogidos (los creyentes fieles) de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24,29-31). ¡Cuán claro es todo cuando leemos el contexto!

Incluso hay quienes alegan que la Iglesia no va a sufrir la tribulación porque después del cuarto capítulo de la Biblia, la Iglesia ya no es mencionada.

Pero déjenme decirles una cosa: ¿¡Qué Biblia están leyendo!?

Casi todo el capítulo doce del apocalipsis está dedicado a la Iglesia de Cristo! Pero quiero rescatar un versículo a modo de ejemplo:

Apo 12,17 Entonces el dragón se enfureció contra la mujer y se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, es decir, a los que observan los mandamientos de Dios y guardan el mensaje de Jesús.

El octavo lugar, en cuanto a la afirmación en relación a los santos que acompañan a nuestro Señor en su venida, ciertamente no son los santos cristianos. La evidencia la encontramos en la Biblia, precisamente en las mismas palabras de nuestro Señor cuando dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria” (Mateo 25,31). Son los santos ángeles que vendrán del cielo con Jesús, ¡no los cristianos supuestamente “raptados” antes de la gran tribulación!

En noveno lugar, la Biblia no le promete al creyente una vida sin tribulaciones o problemas. El Apóstol Pablo dijo: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones (incluyendo ‘la gran tribulación’) entremos en el reino de Dios”. Por ello también leemos en las Escrituras, las palabras del Apóstol Pedro, quien dijo: “Y si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 pedro 4,18).

En décimo lugar, es cierto que Dios protegió a Noé, a Lot, a Daniel y a sus amigos, a los cristianos en el asedio romano en el 70 d.C., etc. Sin embargo, ninguno de ellos fue retirado de la tierra al cielo para ser salvaguardados de la tribulación. Ellos tuvieron que pasar la prueba en la misma tierra, escapando a tiempo de los juicios de Dios.

No obstante, así como los primeros cristianos tuvieron que padecer los más viles castigos y probar su fe hasta la muerte, del mismo modo los cristianos del tiempo final tendrán que padecer por su fe a manos del anticristo. Muchos podrán terminar hasta decapitados a causa de su fe:

Apocalipsis 20,4 También vi unos tronos, y sentados en ellos los que tienen poder para juzgar. Vi también las almas de aquellos a quienes les cortaron la cabeza por causa de las enseñanzas de Jesús y de la Palabra de Dios. Vi a todos los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen y no habían recibido su marca en la frente o en la mano. Volvieron a la vida y reinaron mil años con el Mesías.

 

Las evidencias demuestran que el mundo entero estará pasando por una gran tribulación que probará a los creyentes de manera definitiva. Tener una falsa esperanza de seguridad para escapar al cielo de los juicios divinos es peligroso. Algunos dejarían de velar, de crecer espiritualmente, de leer las profecías, y de no temerle a Dios y a su ira por una falsa seguridad de ser raptados al cielo antes del gobierno tiránico del anticristo.

Creer o pensar que la Iglesia no será probada es un acto de cobardía. Pensar que la Iglesia será raptada antes de la tribulación es querer negar la realidad y pretender un “facilismo” para ingresar a los cielos.

Para terminar, déjenme decirles una última cosa: Dios no tiene cristianos VIP, pues Dios no hace acepción de personas:

Deu 10,17 Porque Yahvé es el Dios de los dioses y el Señor de los señores, el Dios grande, el Dios fuerte y terrible, el que da un trato igual a todos y no se deja comprar con regalos.