Entonces Dios pronunció estas palabras:Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar en esclavitud. No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Yahvé tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.”

(Exodo 20,1-6) 

Si aplico una interpretación “literal” de lo que está escrito, entonces nosotros los católicos no podríamos tener imágenes de culto, pues, estaríamos ofendiendo a Dios y faltando a sus mandamientos. Pero de acuerdo al Magisterio y la Tradición esto no es así y no somos idólatras como nos “tachan” nuestros hermanos separados.

Ahora bien, según lo veo yo, desde mi punto de vista; este mandamiento hay que saberlo interpretar de acuerdo a la hermenéutica, la exégesis y el contexto histórico-cultural del pueblo de Israel.

Según la hipótesis documentaria donde se sostiene que dentro del Pentateuco se pueden distinguir hasta cuatro corrientes doctrinales (Yahvista, Elohista, Sacerdotal y Deuteronomio), es que surge la duda si este mandamiento se correponde a una ley imperecedera o se trata de una adición realizada por la tradición Sacerdotal durante el período de cautivero del pueblo hebreo en Babilonia.

Porque llego a esta segunda opción. Teniendo en cuenta que el pueblo hebreo fue madurando en su fe, así también fue madurando en su “ultranacionalismo” y era necesario mantener no solo la tradición heredada de los patriarcas, sino también mantener la fe en un solo Dios (algo súmamente inusual para la zona donde vivían), motivo por el cual fue necesario establecer dogmas acordes y tendientes a mantener la unidad nacional y doctrinaria.
Recordemos que en Babilonia se adoraba a muchos dioses y cada uno de ellos tenía su propia representación en imágenes.

Ahora bien, más adelante, vemos que es Dios quien manda a contruir imágenes, ya como objetos de adorno, ya como objetos sagrados, ya como objetos de recuerdo. Veamos algunos ejemplos:

Núm 21,8-9 8 el Señor le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado». Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.

Éxodo 37, 7 (referido al arca de la alianza) “Así mismo hizo DOS QUERUBINES de oro macizo y los puso en las extremidades”

Éxodo 26, 1 (Referido a la “morada” construída por Moisés) “La morada tendrá que ser hecha de diez cortinas de lino finode color jacineto morado ADORNADAS CON QUERUBINES”

1 de Reyes 6, 23 (refiriéndose al templo de Salomón) “dentro del lugar santísimo puso DOS QUERUBINES HECHOS DE MADERA DE OLIVO SILVESTRE DE CINCO METROS DE ALTO”

1 de Reyes 6, 29 (refiriéndose al templo de Salomón) “Las paredes de la casa fueron esculpidas en todo su contorno CON FIGURAS DE QUERUBINES y de palmas y guirnaldas de flores tanto en el interior del lugar santísimo como en el anterior”

Y esos son solo algunos ejemplos de la vastedad que hay dentro de la Biblia. Según estos versículos, Dios se vale de las imágenes para diferentes fines. La serpiende de bronce para sanar, los querubines para adornar.

La idolatría es un tema bastante complicado. Más aún cuando se es fanático de la Biblia pero no se entiende el mensaje de ésta en su contexto.

Es muy común que los hermanos separados nos critiquen por el uso de imágenes en el culto.
Normalmente se les enseña (a los hermanos separados) que tener imágenes está mal, que es idolatría, etc., etc.
En este contexto, entonces, tener fotografías de nuestros seres queridos, un póster de nuestro artista favorito e incluso manipular dinero, se convertiría en idolatría.

El principal problema radica en que no se les enseña de manera cabal cuál es el sentido en que nosotros los católicos usamos las imágenes. Incluso hay muchos católicos que no entienden de forma fehaciente su uso.

Pero para explicarnos mejor, hagamos uso de la BIblia.
En la Biblia hay 3 vocablos que se utilizan para designar el uso que se les da a las imágenes.

1.- pesel (פסל) que traducido literalmente sería ídolo. El ídolo es aquella imagen que sustituye a Dios o que en sí constituye un dios. Un ejemplo es el becerro de oro.

2.- tselem (צלמ) que traducido sería imagen, estatua. En este sentido se refiere a algo representativo. En la Biblia se usa este término para la serpiente de bronce que Dios manda a contruir.

3.-pittúakj (פִּתּוּחַ) que traducido sería algo así como imagen decorativa, escultura, entalladura. En la Biblia nos encontramos con este término utilizado en los querubines del arca, los querubines del templo de Salomón, ect.

Nosotros los católicos tenemos tselem y pituach, es decir tenemos imágenes representativos e imágenes decorativas.
Estas imágenes se convierten en pesel (ídolos) cuando reemplazan a Dios o cuando se las convierte en un dios; se le otorgan poderes mágicos, etc.

“Pero ustedes le rezan a las imágenes” es la frase que comunmente escuchamos decir a nuestros hermanos separados.

Pero nada más lejos de la realidad. Nosotros no le rezamos a las imágenes, nosotros solicitamos la interseción de la persona que representa esa imágen (tselem).

No se dejen confundir por la ignorancia de algunos y la mala fe de otros.

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