Tema controversial si los hay entre católicos y evangélico-protestantes.
Las diferentes denominaciones protestantes, paraprotestantes y evangélicas sostienen que el bautismo de los niños es antibíblico y además alegan que un niño no tiene suficiente conciencia para arrepentirse de los pecados y para entender el significado real del bautismo.

Pero veamos que entiende la Iglesia Católica como bautismo.
El catecismo nos dice:

El Bautismo es el primero y principal sacramento del perdón de los pecados porque nos une a Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación (Rom 4,25), a fin de que “vivamos también una vida nueva” (Rom 6,4).

“Sin embargo, la gracia del Bautismo no libra a la persona de todas las debilidades de la naturaleza. Al contrario, todavía nosotros tenemos que combatir los movimientos de la concupiscencia que no cesan de llevarnos al mal”

Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión

Es bien sabido que la práctica de bautizar a los niños es una tradición que data aproximadamente del Siglo II d.C. Pero es muy probable que desde los comienzos del cristianismo ya se bautizara también a los niños.

Veamos que dice la Biblia al respecto:

Hch 16,13-15 El sábado salimos fuera de la puerta, a la orilla de un río, donde suponíamos que habría un sitio para orar. Nos sentamos y empezamos a hablar a las mujeres que habían concurrido. Una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de la ciudad de Tiatira, y que adoraba a Dios, nos escuchaba. El Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo. Cuando ella y los de su casa recibieron el bautismo, suplicó: «Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid y quedaos en mi casa.» Y nos obligó a ir.

Con la expresión “… ella y los de su casa recibieron el bautismo…” la Biblia nos dice que todas las personas de su familia fueron bautizadas, no expresa taxativamente que solo los adultos fueron bautizados, sino que toda la familia se bautizó. Si dice toda la familia se sobreentiende que habían también niños.

Hch 16,29-33 El carcelero pidió luz, entró de un salto y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas,  los sacó fuera y les dijo: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?» Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa.» Y le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos.

Nuevamente nos encontramos con la expresión “… recibió el bautismo él y todos los suyos…”, es decir que todos los integrantes de la familia se bautizaron y nuevamente no aclara si fueron solo adultos o había niños también, pero al tratarse de toda una familia, se desprende que a los niños también los bautizaron.

Hch 18,8 Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y otros muchos corintios al oír a Pablo creyeron y recibieron el bautismo.

1Co 1,16 Bueno, bauticé también a la familia de Esteban; pero, que yo sepa, no bauticé a nadie más.

En estos dos casos vemos nuevamente que la Palabra nos habla de que fueron bautizadas familias enteras con lo cual se deduce que en esas familias habían niños y la palabra no aclara si de esas familias solo se bautizaron los adultos.

Prohíbe entonces la Biblia bautizar a los niños?
La respuesta es un rotundo NO.

Así como para el judío la circuncisión era el signo de pertenecer al pueblo de Dios; para el cristiano el bautismo es la circuncisión espiritual realizada por Cristo Jesús.

Col 2,11-12 Por él han sido circuncidados: no con la circuncisión que practican los hombres, descubriendo la carne del cuerpo, sino con la circuncisión de Cristo, que consiste en ser sepultados con él en el bautismo y en resucitar con él por la fe en el poder de Dios, que lo resucitó a él de la muerte.

Así como el pueblo de Israel circuncidaba a sus hijos como señal de pertenecer a dicho pueblo, así el católico bautiza a sus hijos pequeños para insertarlos en el cuerpo místico de Cristo que es su Iglesia.
Ya que la muerte entró a todos por medio del primer hombre, a menos que nazcamos de nuevo del agua y el Espíritu Santo, no podremos entrar al reino de los Cielos, como nos lo ha dicho Jesucristo mismo.

El bautismo es la incorporación a Cristo mismo.

Gál 3,27 Todos se han revestido de Cristo, pues todos fueron entregados a Cristo por el bautismo.

Para revestirnos de Cristo es necesario ser bautizados. Quienes somos nosotros para negarles ese revestimiento a los niños cuando es el mismo Jesús quien nos pide que dejemos que los niños vayan a Él.

La enseñanza del Nuevo Testamento insiste también en la necesidad del bautismo.

Jua 3,5 Jesús le contestó: “En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

Tan egoístas podemos ser para negarles la entrada al Cielo a los niños, no estamos imitando con esta forma de pensar a los fariseos.

Mat 23,13 Por lo tanto, ¡ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos. No entran ustedes, ni dejan entrar a los que querrían hacerlo.

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